Monición de
Entrada
Celebramos hoy el
día de Santa María Reina, realmente María debe ser la
reina de nuestras vidas puesto que ella participa de la
redención de su hijo, siendo ella la primera en ser
redimida al dar la bienvenida al Dios humanizado.
Monición
a la primera lectura Jueces 9,
6-15: Pidieron un rey, siendo así que el Señor es su
rey.
Este texto presenta
a Yotán, quien intenta mostrar el gran error que han
cometido los habitantes de Siquén al aceptar por rey a
Abimelec.
Salmo
20, 2-7: Señor, el rey se alegra por tu
fuerza.
Monición al
Evangelio Mateo 20, 1-16:
Parábola del amo generoso.
Este texto es otra
parábola en la que Jesús completa la enseñanza anterior
sobre la recompensa que espera a los que dejan todo para
seguir a Jesús. Como el dueño de la viña, y por libre
iniciativa de su gracia, Dios regala a sus hijos e hijas
una recompensa que no guarda proporción con la duración
del trabajo.
Oración
Universal
Por nuestra Iglesia,
para que se deje guiar por María y promueva su figura
sin excederse y sin limitarse, oremos.
Por los gobernantes,
para que reconozcan el llamado que tienen de liberar de
los prejuicios sociales a los que vienen de barrios
marginados y de promover su dignidad, oremos.
Por los obispos,
sacerdotes, religiosos y religiosas, para que promuevan
la imagen del Dios lleno de amor y ternura para con su
pueblo, contraponiendo así la imagen presentada a través
de la historia de un Dios justiciero y castigador,
oremos.
Exhortación
final
(Tomado del
libro La Palabra cada día, Comentario y oración, 3.a
edición, autor: Basilio Caballero 499)
Horas de la tarde
/ fin de las labores.
Amo de las viñas, /
paga los trabajos de tus viñadores.
Al romper el día, /
nos apalabraste.
Cuidamos tu viña /
del alba a la tarde.
Ahora que nos pagas,
/ nos lo das de balde,
que a jornal de
gloria / no hay trabajo grande.
Das al vespertino /
lo que al mañanero.
Son tuyas las horas
/ y tuyo el viñedo.
A lo que sembramos /
dale crecimiento.
Tú que eres la viña,
/ cuida los sarmientos. Amén.
(Liturgia de las horas)
Amén