Monición de
Entrada
Celebramos hoy el
día de Santa Rosa de Lima, Patrona de nuestro continente
latinoamericano, quien se dedicó desde su propia casa a
una vida de piedad y virtud, y que ya desde la tercera
Orden de santo Domingo tuvo grandes progresos en el
camino de la penitencia y de la contemplación; que la
vida de esta gran mujer nos ayude a buscar la santidad
desde la contemplación y la solidaridad con los hermanos
pobres.
Monición
a la primera lectura Jueces 11,
29-39: El primero que salga de mi casa a recibirme, será
para el Señor, y lo ofreceré en holocausto.
Desafortunadamente,
ni aún con la asistencia de Dios, Jefté es capaz de
obrar con sabiduría, puesto que ha confundido a las
deidades con el Señor: el sacrificio humano puede ser
aceptable para los dioses paganos, pero nunca para el
Dios de Israel, que prohíbe dichos sacrificios. Jefté,
aun creyendo en el Señor no lo adora como el Dios de la
vida, sino que usurpa su papel al disponer de la vida de
su propia hija. La victoria que quiere alcanzar Jefté
por medio del sacrificio de su hija no es para gloria de
Dios, sino para su propia gloria.
Salmo
39, 5. 7-10: Aquí estoy, Señor, para
hacer tu voluntad.
Monición al
Evangelio Mateo 22, 1-14:
Parábola del banquete de bodas.
Esta parábola tiene
dos partes: los invitados al banquete y el comensal sin
traje apropiado. La parábola expresa la relación entre
el Señor y sus invitados, entre los cuales hay dos
categoría: Los que se autoexcluyen del banquete por
intereses personales de poder. Los segundos, malos y
buenos, están en los cruces de los caminos. La sala que
se había preparado se llena de estos nuevos comensales
que inicialmente estaban excluidos porque aceptan y
acogen con gozo la invitación al banquete del reino. Son
muchos los invitados pero pocos los escogidos.
Oración
Universal
Por el Papa, los
Obispos, los Sacerdotes, Diáconos, religiosos y
religiosas, para que en todo momento adore y promueva al
Dios de la vida, oremos.
Por los gobernantes,
para que sean capaces de abrir las casas de gobierno a
los excluidos y actúen a favor de ellos, oremos.
Por nosotros, para
que reconociéndonos como invitados al banquete del Señor
nos esforcemos por ser fieles al proyecto incluyente de
Dios, oremos.
Exhortación
final
(Tomado
del libro La Palabra cada día, Comentario y oración, 3.a
edición, autor: Basilio Caballero 501)
Te bendecimos,
Padre, con los pobres de la tierra p
porque nos
reservaste un puesto en la vida
y en la mesa abierta
del banquete de tu Reino,
donde el cuerpo de
Cristo es nuestro alimento.
Bendito seas, Señor,
por Jesús tu hijo, que es
el novio de tus
bodas con la humanidad y la Iglesia.
Líbranos de la
locura de rechazar tu invitación
con las ridículas
excusas de una miope insolidaridad.
Revístenos de la
condición de nuestro bautismo,
del hombre nuevo
nacido en Cristo por el Espíritu,
para ser dignos de sentarnos a tu mesa para siempre
Amén