Hoy celebramos
el día de Santa Clara, quien nació en Asís el año 1193
e imitó a su conciudadano Francisco, siguiéndolo por
el camino de la pobreza, fundó las religiosas llamadas
Clarisas. Su vida fue de gran austeridad, pero rica en
obras de caridad y de piedad.
Primera lectura
Deuteronomio 6,
4-13: Escucha Israel: amarás al Señor, tu Dios, con
todo el corazón.
El texto del
libro del Deuteronomio nos habla del primer
mandamiento: Escuchar, y, luego, continúa
profundizando en torno al gran mandato del amor a Dios
que el mismo Jesús califica como el más importante de
todos los mandatos de Moisés y de los profetas, es
decir, de todo el Antiguo Testamento.
Salmo
17, 2-4. 47-51: Yo te amo, Señor; Tú eres mi
fortaleza.
Evangelio
Mateo 17, 14-20: si
tuvieran fe, nada les sería imposible.
La función del
relato de este Evangelio es instruir sobre la fe a
partir de un hecho concreto. El milagro de sanación le
sirve a Mateo para encuadrar el tema del poder de la
fe. La fe autentica, aunque sea pequeña como un grano
de mostaza, participa en el poder de Dios (Romanos 4,
17-21).
Oración Universal.
Para que el
Señor aumente la fe en el Dios de la historia a los
líderes de nuestra Iglesia, oremos.
Para que, como
Santa Clara, cultivemos en nosotros la importancia de
tener obras de caridad, y de vivir una vida austera,
oremos.
Para que creamos
fielmente en el Dios que ha salido a nuestro encuentro
a través de Jesús, oremos.
Por las
vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal de
personas deseosas de vivir la austeridad y ansiosas de
darse más al trabajo pastoral, oremos.
Exhortación final
(Tomada de la palabra
cada día, comentario y oración, autor: Basilio
Caballero, Pág. 480-481).
Gracias, Padre,
porque en el evangelio
Jesús nos
muestra hoy el poder de la fe suplicante.
Nos invaden,
Señor, las tinieblas de la incredulidad
y nos atenaza
nuestra obsesión de seguridad.
Tenemos miedo a
creer y a fiarnos de ti.
Pero no te
canses, Señor, de nuestra fe mezquina.
Concédenos
siquiera un granito de fe autentica,
para dar paso a
tus maravillas en nuestra vida.
Haz, Señor, que
tu amor despierte nuestra fe
y concédele la
calidad y hondura que tu quieres,
¡Señor, creemos,
pero aumenta nuestra fe!
Amén.