La historia nos
enseña que el Dios de la historia nos ha sacado de la
esclavitud, nos ha liberado.
Primera lectura
Josué 24,
1-13: Tomé a sus padres del otro lado del Río; les saqué
de Egipto; les di una tierra.
Este texto narra
el acontecimiento más importante de todo el libro de
Josué: el nacimiento del pueblo de Israel.
Salmo
135
Evangelio
Mateo 19,
3-12: Lo que Dios unió, no lo separe el hombre.
En una sociedad
machista la amenaza del divorcio era un arma para
asegurar la sumisión de la mujer a su marido. En este
contexto, las palabras de Jesús son liberadoras. La
prohibición del divorcio es una defensa de la mujer y
una recuperación del designio de Dios establecido desde
el principio.
Oración Universal
Para que nuestra
Iglesia se empeñe en promover la dignidad del ser humano
sobre todas las cosas, oremos.
Para que seamos
capaces de reconocernos liberados y trabajemos por la
liberación de los demás, oremos.
Por las
vocaciones a la vida consagrada, oremos.
Exhortación
final
(Tomada de la palabra
cada día, comentario y oración, autor: Basilio
Caballero, Pág. 491).
Gracias, Padre, porque Cristo devolvió a su fuente
original el amor humano, el matrimonio y la familia,
liberándolos del lastre del egoísmo que los degrada,
y dignificando de paso la figura de la mujer.
Tu estableciste la complementariedad de los sexos
y no quieres que separe el hombre lo que tu has unido.
Tú que eres la fuente del amor y a él nos llamas,
enseña a jóvenes y adultos a crecer en el amor
cristiano,
que refleja en el matrimonio el de Cristo a su Iglesia.
A aquellos y a los que llamas a la virginidad por el
Reino
ayúdales a vivir alegres la fidelidad de cada día.
Amén.