Para que los
líderes y la feligresía de nuestra Iglesia estén siempre
dispuestos a servir, como lo hizo Jesús, oremos.
Para que nos
preparemos mental y espiritualmente para ser como niños
cuando se trata de acoger lo bueno de la vida y del
proyecto del reino de Dios, oremos.
Por un aumento a
las vocaciones sacerdotal, a la vida religiosa y a la
vida de laicos comprometidos, oremos.
Por la unidad
familiar, oremos.
Exhortación
final
(Tomada de
la palabra cada día, comentario y oración, autor:
Basilio Caballero, Pág. 493).
Dios nuestro,
hoy te llamamos Padre a boca llena
porque sentimos
en el rostro la brisa de tu ternura.
No tenemos más
mérito para tu amor que nuestra pobreza,
como el niño no
tiene más que sus manos para recibir.
Haz que sepamos
acoger el don de tu Reino
con la sencillez
y receptividad de los niños
y sencillos, a
quienes tú revelas tus secretos.
Renuévanos en la
vida nueva de nuestro bautismo,
para que
experimentemos con gozo cada día tu paternidad