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Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

XIX Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Lunes, 13 de agosto de 2007
Autor: Máximo de los Santos Otaño, C.Ss.R.

  Fuente: www.scalando.com

Monición de Entrada

Lo esencial de las lecturas de hoy es el amor y la justicia. Debemos reflexionar sobre el trato que damos a los inmigrantes y hasta que punto somos justos con nuestros empleados, sin importar el estatus o la posición del empleado, entiéndase inmigrantes o nativos.

   

Primera lectura Deuteronomio 10, 12-22: circunciden su corazón. Amarán al forastero, porque forastero fueron.

 

Este texto recuerda las exigencias del Señor al pueblo por el pacto hecho en la Alianza. Esos compromisos son: honrar al Señor y sólo a Él; seguir sólo por el camino que Él nos ha trazado; amarlo de todo corazón; servirle sólo a Él. En la misma línea de los compromisos, Israel es exhortado a que circuncide su corazón, a reconocer la grandeza e imparcialidad de Dios que es el único justo, que se ocupa personalmente de los más pobres entre los pobres; del huérfano, la viuda y el inmigrante.

  

Salmo 147, 12-15. 19-20

 

Evangelio Mateo 17, 22-27: el impuesto del templo

En tiempos de Jesús pagaban los impuestos los súbditos, no los hijos del rey. Jesús, Hijo de Dios, no debió pagar los impuestos, sin embargo, para contrarrestar la ley injusta por su naturaleza de explotación y poco generalizada, se solidariza con los pobres, ordenando a Simón que los pague. 

Oración Universal

Para que nuestra Iglesia se empeñe en promover los valores de justicia y solidaridad, oremos.

Por los gobernantes, para que los impuestos que cobran al pueblo los devuelvan en bienestar y servicios eficientes, oremos.

Para que en nuestra Iglesia continúen surgiendo hombres y mujeres con deseos genuinos de promover los valores del reino, contrarrestando las injusticias sociales y la corrupción,  oremos.

Exhortación final

 

(Tomada de la palabra cada día, comentario y oración, autor: Basilio Caballero, Pág. 483).

Te bendecimos, Padre, por Jesucristo,

que nos rescató de a muerte y nos hizo hijos tuyos,

libres en el Espíritu para amarte y amar a los demás;

porque amor es el impuesto que tú pones a tus hijos.

Somos, Señor, el pueblo que nació de la pascua,

de la muerte y resurrección gloriosa de Jesús.

Como de Cristo, haz de nosotros tu templo santo

y de nuestra vida el culto espiritual que te agrada.

Cristo nos ha redimido para vivir en libertad; 

mantennos firmes, Señor, para que no nos sometamos

de nuevo al duro yugo de la esclavitud del pecado.

 

Amén. 


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