Monición de entrada
La
primera
lectura
presenta el pecado de David, y en el salmo
50 el autor se reconoce pecador, o mejor
dicho culpable. El Señor siempre se inclina
hacia el pecador mostrando piedad, el
pecador adquiere así una limpieza más
intensa que la nieve, y con la purificación
viene la alegría.
Monición
a la primera lectura
2 Samuel 11, 1-4.5-10.13-17.
El
texto de esta primera lectura presenta una
cara distinta de David. En este pasaje el
redactor redacta los pecados y debilidades
de David. David tiene una relación de
concubinato con Betsabé la mujer a uno de
sus soldados, y al enterarse que esta queda
embazada planifica la muerte de su esposo
Uría.
Salmo del salmo 50:
Misericordia, Señor, que hemos pecado.
Monición al Evangelio
Marcos 4, 26-34.
En el
evangelio marcos presenta dos parábolas para
explicar el reino de Dios. Ambas coinciden
en subrayar la significancia de la semilla y
la abundancia de la cosecha final. La
primera resalta la fuerza vital que posee la
semilla del reino de Dios, que va creciendo
por etapas y en ascenso hacia el cielo. La
segunda parábola plantea la diferencia entre
el reino de Dios y los reinos de este mundo.
El reino de Dios basa su poder en lo
pequeño, en el amor, en la solidaridad, en
la misericordia.
Oración Universal
-
Por nuestra diócesis de N. por nuestro
obispo N. y por los responsables de la
pastoral diocesana. Roguemos al Señor.
-
Por las vocaciones sacerdotales y
religiosas. Roguemos al Señor.
-
Por los soldados que mueran en las
guerras, por los que sufren las
consecuencias de una violencia que no han
provocado. Roguemos al Señor.
-
Por los pescadores que se ganan el pan en
un trabajo duro y difícil; por los
marineros que tienen que estar tanto
tiempo lejos de sus hogares. Roguemos
al Señor.
-
Por los parados que se han quedado sin
subsidio, por los jóvenes que no pueden
trabajar, por los pequeños empresarios que
viven dificultades. Roguemos al Señor.
-
Por los que celebramos esta Eucaristía, y
por nuestros familiares y amigos.
Roguemos al Señor.