Monición de entrada
El
Señor de
la
gloria es el Dios que se ha encarnado, que
se ha hecho uno de nosotros, que se ha hecho
persona, a estamos invitados a seguir y a
adorar Él. Él es el Dios de la vida.
Monición
a la primera lectura
2 Samuel 6, 12b-15.17-19.
Esta
primera lectura nos presenta a David y a los
Israelitas llevando el arca al Señor en
medio de vítores y al sonido de la trompeta.
Todo se debe a que David se sabe elegido por
el Señor como vasallo suyo, su gloria es
festejar al soberano.
Salmo, del Salmo 23,
7-10: ¿Quién es ese rey de la gloria? Es el
Señor en persona.
Monición al Evangelio
Marcos 3, 31-35.
Jesús
aprovecha la visita de su familia para
enseñar algo fundamental, no podemos ser
tacaños con el reino atándonos sólo a una
familia. Hay que abrirse a nuevas familias y
nuevas comunidades. La verdadera familia de
Jesús traspasa las fronteras biológicas y
étnicas, y la constituyen todos los hombres
y mujeres que cumplen con una cláusula de
pertenencia: hacer la voluntad del Padre. No
somos cristianos por tradición o herencia,
sino por opción y testimonio de vida.
Oración Universal
-
Por los que ejercen alguna responsabilidad
en nuestra comunidad (parroquia).
Oremos al Señor.
-
Por los misioneros que están en países
lejanos anunciando el Evangelio.
Oremos al Señor.
-
Por los que nos han ayudado a crecer en la
fe. Oremos al Señor.
-
Por los que aún no conocen a Jesucristo.
Oremos al Señor.
-
Por los matrimonios y por las parejas que
esperan casarse próximamente. Oremos
al Señor.
-
Por los maestros y educadores. Oremos
al Señor.
-
Por los extranjeros que trabajan en
nuestro país. Oremos al Señor.
-
Por los que entre nosotros habitan en
viviendas en malas condiciones o no pueden
comprar lo necesario para comer.
Oremos al Señor.
-
Por los difuntos. Oremos al Señor.
-
Por nosotros, y por nuestros familiares y
amigos. Oremos al Señor.