Monición de entrada
Nuestra
Iglesia se alegra de celebrar la fiesta de
la conversión de san Pablo. Todos conocemos
del gran aporte de este apóstol a nuestra
Iglesia. También sabemos que pasó por una
inmensidad de dificultades por su fidelidad
al proyecto de Jesús, y por sus prédicas.
Sufrió ataques de sus perseguidores, azotes,
injurias, maldiciones. Pero a Pablo lo
mantuvo en pie de lucha lo que él
consideraba más importante de todo: contaba
con el amor de Cristo; con esto estaba
seguro de ser el más dichoso de todos.
Monición
a la primera lectura
Hechos 22, 3-16.
El
texto de los hechos que nos ofrece nuestra
Iglesia en este día especial narra el
proceso que se da en la conversión de Pablo.
Este texto es su autodefensa. Pablo comienza
aludiendo a sus intachables credenciales de
judío hasta el punto de convertirse en
perseguidor del Camino. Después, presenta su
conversión en la ruta hacia Damasco y el
nuevo rumbo que tomó su vida tras
encontrarse cara a cara con Jesús
resucitado, quien lo escogió para ser su
testigo ante todo el mundo.
Salmo del salmo 116,
1-2: Vallan al mundo entero y proclamen el
Evangelio.
Monición al Evangelio
Marcos 16, 15-18.
El
texto del evangelio nos presenta la
aparición de Jesús a los once discípulos y
su envío para que proclamen la Buena Noticia
del Evangelio a todo el mundo. Resulta
interesante el gesto de Jesús al darle poder
a sus discípulos de imponer las manos a los
enfermos y que estos queden sanos.
Oración Universal
-
Por un verdadero proceso
de conversión de nuestros pastores al Dios
de Jesús. Oremos.
-
Para que nuestra Iglesia
continué creyendo en el papel protagónico
de los bautizados. Oremos.
-
Por la comprensión en la
familia. Oremos al Señor.