Monición de entrada:
Inicia la cuaresma, y nosotros
volvemos nuestros ojos a Dios pidiéndole que nos ayude a continuar con
el proceso de conversión en nuestras vidas. Es tiempo de cambio. Es
tiempo de gracia.
Monición
a la primera lectura Deuteronomio 30, 15-20.
En esta primera lectura, que trata
sobre las condiciones para la restauración y la bendición, el autor
presenta las alternativas que tiene el pueblo de Israel a su alcance,
pero, eso sí, Israel no tendrá excusas para incumplir más los preceptos
del Señor, para no escoger la vida en lugar de la muerte, el bien en
lugar del mal, la bendición en lugar de la maldición, pues los preceptos
del Señor son perfectamente comprensible para todos y, por tanto, pueden
ser practicados por todos.
Salmo
1.
Monición al Evangelio
Lucas, 9, 22-25.
Jesús anuncia su pasión y
resurrección, en esa línea habla de los muchos padecimientos por los que
tendrá que pasar el Hijo del Hombre, incluyendo los rechazos de los
ancianos, los sumos sacerdotes y los letrados, pero nos da la noticia
esperanzadora de que al tercer día resucitará. También exhorta a los que
le siguen a que se nieguen a sí mismos y carguen con su cruz.
Oración Universal
R. ¡Oh Señor, escucha y ten piedad!
Por la Iglesia de Dios: para que
sea signo de esperanza en medio del mundo.
Por la Iglesia del silencio, por
todos los perseguidos a causa de la justicia: para que su participación
en la cruz de Cristo sea prenda de triunfo y de paz.
Por todos los que tienen
responsabilidad en el gobierno de los pueblos: para que defiendan la
vida y no sean instrumentos de muerte.
Por todos los que sufren en su
carne y en su corazón: para que la cercanía y la ayuda de los hombres
les haga renacer a la alegría de vivir.
Por nuestros difuntos: para que el
sacrificio de su muerte florezca en una vida eterna y feliz.