En las lecturas de
hoy se pone énfasis en la necesidad de entrar. ¿Qué hay
que hacer para entrar al reino de los cielos?. Para
entrar al reino de Dios se necesita ser leal, confiar en
Dios, y cumplir su voluntad.
Monición
a la primera lectura Isaías 26,
1-6.
La intención de la
primera lectura de hoy es animar, reconfortar, levantar
la moral del pueblo. Actualmente podemos reconocer que
necesitamos ser consolados, ser reanimados en la
esperanza, reconociendo que tenemos razones para vivir y
para confiar en Dios.
Salmo
117: Bendito el que viene en nombre del
Señor.
Monición al
Evangelio Mateo 7, 21. 24-27.
No todo el que dice
Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, dice
Jesús, sino el que cumple la voluntad del Padre. Cumple
la voluntad de Dios el que da frutos como los que da el
árbol sano.
Oración
Universal
Por el papa, los
obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, para que
guíen al pueblo por el camino de esperanza que viene de
saber que Dios nos acompaña. Roguemos al Señor.
Por los gobernantes
de nuestros pueblos, para que con su discurso y sus
acciones saquen al pueblo de la angustia, por la
inseguridad, y fomenten la esperanza.
Exhortación
final
(Tomada de B. Caballero. La Palabra cada día, San
Pablo, Madrid, España, 1990, 3ra. Edición, p. 16)
En las lecturas de
hoy se pone énfasis en la necesidad de entrar. ¿Qué hay
que hacer para entrar al reino de los cielos?. Para
entrar al reino de Dios se necesita ser leal, confiar en
Dios, y cumplir su voluntad.
Monición
a la primera lectura Isaías 26,
1-6.
La intención de la
primera lectura de hoy es animar, reconfortar, levantar
la moral del pueblo. Actualmente podemos reconocer que
necesitamos ser consolados, ser reanimados en la
esperanza, reconociendo que tenemos razones para vivir y
para confiar en Dios.
Salmo
117: Bendito el que viene en nombre del
Señor.
Monición al
Evangelio Mateo 7, 21. 24-27.
No todo el que dice
Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, dice
Jesús, sino el que cumple la voluntad del Padre. Cumple
la voluntad de Dios el que da frutos como los que da el
árbol sano.
Oración
Universal
Por el papa, los
obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, para que
guíen al pueblo por el camino de esperanza que viene de
saber que Dios nos acompaña. Roguemos al Señor.
Por los gobernantes
de nuestros pueblos, para que con su discurso y sus
acciones saquen al pueblo de la angustia, por la
inseguridad, y fomenten la esperanza.
Exhortación
final
(Tomada de B. Caballero. La Palabra cada día, San
Pablo, Madrid, España, 1990, 3ra. Edición, p. 16)
Tú eres, Señor, nuestra roca de refugio
Y es mejor confiar que en los poderosos,
Porque es mayor la seguridad de tu amor
Que la de las abultadas cuentas bancarias.
Queremos escuchar tu palabra y cumplirla,
Sin contentarnos con decirte: ¡Señor, Señor!
Pero líbranos tú de nuestra inconstancia.
Hacemos nuestra oración de Carlos de Foucauld:
Padre, me pongo en tus manos; haz de mí lo que quieras.
Sea lo que sea, te doy las gracias. Lo acepto todo
Con tal que tu voluntad se cumpla en mí
Y en todas tus criaturas. Necesito darme, ponerme
en tus manos con confianza, porque tú eres mi Padre