Miq 5, 2-5a
Heb 10, 5-10 Lc 1, 39-45
Monición de entrada
La
celebración litúrgica de hoy es una enseñanza sobre los
hechos que iniciaron nuestra salvación. Miqueas anuncia
el nacimiento del Mesías salvador. La visitación de la
Santísima Virgen María a su prima Isabel nuestra a
Cristo ya presente en el mundo, quien vino al mundo para
hacer la voluntad del padre. De pie, por favor, para
recibir la procesión con esperanza y alegría con el
cántico de entrada.
Primera
lectura:
Miqueas. 5,
2-5a (De ti, Belén de Efrata, saldrá el jefe de Israel)
El canto
jubiloso del profeta Miqueas anuncia la restauración de
Jerusalén. El profeta ve a Jerusalén libre de su
condenación. Escuchemos.
Segunda
lectura:
Hebreos
(Aquí estoy para hacer tu voluntad)
Los antiguos
sacrificios quitaban los pecados. Su valor era
purificador, no definitivo. El sacrificio de Cristo
santifica aniquilando el pecado total. Esta salvación se
confirma con su entrada en el santuario celeste, por la
resurrección. Presten mucha atención a este mensaje.
Tercera
lectura:
Lc.
1, 39-45
(Visita de María a Isabel)
Algunas de las
intervenciones de Dios en la historia de la salvación se
califican como visitas de Dios a su pueblo o a algún
personaje determinado. Hoy vemos el encuentro de dos
grandes mujeres, Isabel y María. Es la escena de la
visitación. La presencia de María nos dice que la
promesa del Mesías está cumplida. Ella, por su fe, es
alabada por Isabel. De pie, por favor, entonemos el
Aleluya, para escuchar la Buena Nueva.
Oración Universal
Por los miembros de
la Iglesia, para que siempre manifestemos la alegría de
los hijos de Dios, roguemos al Señor.
Por los que
gobiernan las naciones, para que cada uno sepa descubrir
y ponga en práctica la parte que le corresponde en la
construcción de un mundo mejor, roguemos al Señor.
Por nuestro país y
sus habitantes, para que este Adviento sea tiempo de
gracia, de paz y de arrepentimiento, roguemos al
Señor.
Por los enfermos y
ancianos, especialmente los de nuestras familias y los
de la parroquia, para que su enfermedad sea oportunidad
para crecer en la fe, esperanza y amor de Dios,
roguemos al Señor.
Por todos los
jóvenes de nuestra comunidad y parroquia, para que
descubran cuál es la voluntad de Dios en sus vidas,
roguemos al Señor.
Por nosotros
aquí reunidos en esta celebración eucarística, para que
vivamos nuestro cristianismo con alegría, no sólo en
nuestro corazón sino también en nuestros hogares y
comunidad, roguemos al Señor.
Exhortación
final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra Cada Domingo, San
Pablo, España, 1993, p. 423)
Hoy, Señor, te bendecimos con María, la Madre de Jesús,
Porque colmas el gozo de los pobres y humildes con tu
venida.
Pero reconocemos que nuestra fe es pequeña e inmadura:
No sabemos creer con firmeza, estabilidad y equilibrio,
Pues no aguantamos la adversidad ni te alabamos en la
bonanza.
Para un fiel seguimiento de Cristo, concédenos, Señor,
Asimilar el ejemplo de María de Nazaret, la mujer
creyente,
La primera cristiana, la que creyó en ti en todo tiempo,
Para que, caminando firmes en la peregrinación de la fe,
Seamos capaces de repetir con Cristo y con María:
Padre, hágase siempre tu voluntad en nuestra vida.