Monición de entrada

Buenas noches, días
(tardes) hermanos en Cristo. La Iglesia, en la liturgia
de este segundo domingo de Adviento, nos invita a
continuar nuestra preparación para la venida del Señor.
En la vida diaria encontramos obstáculos que nos impiden
caminar hacia el Padre. San Juan Bautista nos invita a
la conversión para recibir así la salvación que nos trae
nuestro Señor Jesucristo. De pie, por favor, para
recibir la procesión con esperanza y alegría mientras
entonamos el cántico de entrada.
Primera
lectura:
Baruc 5, 1-9 (Dios mostrará su esplendor sobre ti)
Israel ha sido
deportado a Babilonia y allí el pueblo se consume en la
aflicción del destierro. El profeta Baruc dirige su
mensaje a los desterrados para darles fuerza y ánimo con
las promesas mesiánicas. Escuchemos.
Segunda
lectura:
Fil 1, 4-6.
8-11
(Manténgase irreprochables para el día de Cristo)
Como los cautivos
en la primera lectura, nosotros también somos peregrinos
caminando hacia Dios. San Pablo, a través de la carta a
los filipenses, nos exhorta a crecer en amor fraterno a
fin de que estemos más preparados para la venida de
Cristo.
Escuchemos.
Tercera
lectura:
Lc.
3, 1-6
(Todos verán la salvación de Dios)
En el segundo y
tercer domingo de adviento, oiremos al predicador del
desierto, Juan Bautista.
Él proclama el arrepentimiento y cambio de vida como
preparación para la venida de Cristo. De Pie por favor.
Oración Universal
-
Por el Papa N,
los obispos, sacerdotes y diáconos; para que a ejemplo
de Juan Bautista, prediquen el perdón de los pecados y
la reconciliación de los hombres con Dios, Roguemos
al Señor.
-
Por toda la
iglesia; para que sea signo luminoso del advenimiento
de Cristo al mundo, Roguemos al Señor.
-
Por todos los
cristianos; para que hagamos un esfuerzo grande en la
preparación espiritual durante este adviento,
Roguemos al Señor.
-
Por los enfermos, los marginados, los ancianos y los
necesitados; para que en su lento
caminar encuentren en nosotros la ayuda necesaria para
llegar hasta Dios, Roguemos al Señor.
-
Por nosotros; para que nos ayudemos mutuamente a
preparar el camino para la venida del Mesías,
Roguemos al Señor.
Exhortación
final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra Cada Domingo, San
Pablo, España, 1993, p. 417)
Peregrinos en el desierto de la vida, te bendecimos,
Dios de la liberación, con todas las fuerzas que nos
quedan,
porque tu aurora despunta en la raya de nuestro
horizonte.
Líbranos, Señor, de estancarnos en el engañoso oasis del
pasado,
y haz que caminemos hacia el futuro con pleno realismo,
discerniendo el azaroso presente y los valores de tu
reino,
porque tan estéril resulta un ciego conservadurismo a
ultranza
Como hacer, por sistema tabla rasa de todo el pasado.
Manténnos firmes, Señor, en la tentación y el equilibrio
de una esperanza inquieta y de un amor joven y activo,
para convertir nuestro corazón a los valores de tu
reino.
Amén.