Monición de Entrada
Hoy
estamos celebrando la fiesta de la Santísima Trinidad. Como
bautizados, hemos sido llamados a participar de este amor íntimo del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Se nos ha dado la Trinidad
como modelo de la comunidad. Nuestras vidas deben reflejar el amor
de Dios, su paz y su unidad. Invoquemos el nombre del Señor,
pidiéndole que forme con nosotros una comunidad de fe. Expresemos
nuestro gozo en la unidad parroquial, con nuestras voces cantando el
himno de entrada. De pie, por favor.
Primera lectura: Prov
8, 22-31 (La
sabiduría existe antes del mundo)
Esta primera lectura, tomada del libro de los
proverbios, habla de la eterna sabiduría de Dios creador. Esta
sabiduría de Dios alcanza su plenitud en Cristo Jesús, sabiduría y
palabra del Padre. También la Iglesia ve en ella la personificación
del Espíritu Santo. Escuchemos.
Segunda lectura: Rom
5, 1-5
(Caminamos hacia Dios por Cristo y el Espíritu)
San Pablo, en su carta a los romanos, nos dice que las tres personas
de la Trinidad trabajan para nuestra justificación. Estamos en paz
con Dios Padre por medio de Jesucristo y compartimos el amor del
Padre porque el Hijo ha derramado el Espíritu Santo sobre nosotros.
En las tribulaciones tenemos esa ayuda permanente. Pongan atención.
Tercera lectura: Jn 16,
12-15 (Todo lo que tiene el Padre es mío: el Espíritu recibirá de mí
lo que les irá comunicando)
Jesús nos promete el envío del Espíritu Santo. Los
discípulos y nosotros tenemos la misma misión de Cristo: atraer a
todos al Padre y hacer que le conozcan. El Espíritu Santo cumplirá
esta tarea en nosotros. Antes de escuchar esta Buena Noticia,
cantemos el aleluya. Todos de pie.
Oración Universal
Por la Iglesia, para que
siempre crezca como comunidad de amor. Roguemos al Señor.
Por los que están de
vacaciones, para que refresquen su mente y su cuerpo. Roguemos
al Señor.
Por todos los que nos ayudan
en cualquier forma: carteros, policías, taxistas, comerciantes,
choferes, cajeros, farmacéuticos, empleados públicos, bomberos,
secretarias, para que su trabajo sean de amor, y servicio y no sólo
un deber. Roguemos al Señor.
Por todos los matrimonios,
para que sus vidas reflejen más claramente el tierno amor que Cristo
tiene a su iglesia. Roguemos al Señor.
Por nosotros, congregados en
comunidad, para que compartamos esta hermandad con los demás.
Roguemos al Señor.
Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España,
1995, p. 498)
Dios todo poderoso y eterno, uno y trino, tres veces santo,
¿cómo nos atreveríamos a pronunciar tu nombre sublime
y
llamarte Dios-Padre, Dios-Hijo y Dios-Espíritu Sant,.
si
Jesucristo, el Hijo de Dios, no nos lo hubiera revelado?
Gracias, Padre, por el amor que en Cristo nos manifestaste;
y
gracias también, porque abriendo el círculo trinitario,
nos admites en tu familia como hijos de adopción por Cristo
y
por el Espíritu que nos impulsa a llamarte con verdad: ¡Padre!
Haz, Señor, que guiados por tu Espíritu, nos conduzcamos
como hijos tuyos que viven gozosos la conciencia de serlo,
y
con nuestra vida te demos culto y alabanza por siempre.
Amén.