-1ra
lect.:
Hch
5,27-32.40-41
-Sal
29
-2da
lect.: Ap 5,11-14
- Evangelio:
Jn 21,1-19
Monición de Entrada
Hermanos
en Cristo muy buenos días, (tarde noche): Hoy celebramos el
tercer domingo de Pascua. Las lecturas nos revelan la realidad
de la iglesia. Hay oposición para la predicación del
Evangelio. Nuestra fuerza está en Cristo resucitado que
siempre nos ayuda y fortalece nuestra confianza. La Eucaristía
es la gran plegaria de la Iglesia para fortalecer la fe.
Pónganse de pie para recibir la procesión de entrada mientras
cantamos.
Primera lectura:
Hc 5, 27b-32.40b-41(Testigos somos nosotros y el Espíritu
Santo)
La persecución de la Iglesia es por
obedecer a Dios antes que a los hombres. Los apóstoles
continuaron su predicación con la ayuda del Espíritu Santo a
pesar de las amenazas y el riesgo de ser encarcelados.
Escuchemos.
Segunda lectura:
Ap. 5,
11-14 (Digno es el Cordero degollado de recibir el Poder)
San Juan contempla, en una visión, a
Jesucristo como el Cordero de Dios. Éste aparece rodeado de
una corte de seres que representan a toda la creación y allí
el Cordero recibe el culto, honor y la gloria.
Escuchemos.
Tercera lectura:
Jn 21, 1-19 (¡Es el Señor! Simón ¿me amas?)
Jesús está con sus discípulos, aunque ellos
no lo reconocen. Está presente en el trabajo, en el esfuerzo.
Se hace presente por los signos del pan compartido. Pedro
recibe la encomienda del pastoreo universal. De pie por,
favor.
Oración Universal
-
Por los líderes de la iglesia, para que
ellos sean fieles al predicar la palabra de Dios a toda la
gente, pero en especial a los pobres, roguemos al Señor.
-
Por aquellos que están preparándose para
la primera comunión y por sus familiares, para que siempre
se alimenten con el pan del cielo, roguemos al Señor.
-
Por el gobierno, para que respete los
derechos de los demás y cumpla las promesas que hicieron a
su pueblo, roguemos al Señor.
-
Por aquéllos que han completado su
peregrinación en la tierra, para que reciban los premios
prometidos a los servidores fieles de Dios, roguemos al
Señor.
-
Por nosotros y nuestras intenciones para
que compartamos el don de la paz del Señor con los demás,
roguemos al Señor.
- Por nosotros aquí
reunidos celebrando la palabra y la eucaristía, para que
reconozcamos a Cristo en nuestros hermanos, especialmente en
nuestros familiares, roguemos al Señor.
Exhortación Final
(Tomado de B.
Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1995,
p. 477)
Señor Jesús, como a
Pedro, hoy tú nos preguntas también:
¿Me amas? Sí, Señor:
pero concédenos amarte todavía mucho más
con un corazón
caldeado por el fuego inextinguible de tu amor.
Tú nos abriste el
camino que lleva hasta el Padre
y, gracias a ti, la
vida es mucho más fuerte que la muerte.
Estamos seguros por la
fe de que vives en nosotros
y estás presente en
cada hombre y mujer, nuestros hermanos.
Haz que nos
entreguemos a la apasionante tarea de amarte,
queriendo sin medida a
los demás con el amor con que tú los amas.
Danos la fuerza de tu
Espíritu para ser tus testigos siempre,
y obedecer la voluntad
de Dios si temor a nada ni a nadie.
Amén.