Monición
de entrada
Con
la fiesta de Cristo Rey termina el año litúrgico. Hoy celebramos la
soberanía universal de Cristo. Él, quien es Señor de la historia, es
nuestro Rey por su muerte y resurrección. Él venció la muerte y ahora
nos dirige con su dominio de amor, perdón y paz. Vivamos en esta
eucaristía el gran gozo de tener a Cristo como nuestro supremo jefe que
nos guía hacia la patria del cielo. Nos ponemos de pie para recibir a
los ministros de esta celebración, cantando con alegría.
Primera lectura:
I Sam 5, 1-3 (Ungieron a David como rey de Israel)
La
primera lectura de hoy está tomada del segundo libro de Samuel. David,
el rey ideal, bajo cuyo liderato se unieron todas las tribus israelitas,
es la figura del Mesías prometido. La descendencia del rey es Cristo,
quien es uno con su iglesia. Escuchen con atención.
Segunda lectura: Col 1,
12-20 (Dios nos ha traslado al reino de su Hijo querido)
Este pasaje de la carta de Pablo a los
colosenses es probablemente un himno bautismal. San Pablo aquí afirma la
realeza de Cristo sobre el mundo creado. Cristo es cabeza de la iglesia
y de toda creación. Presten oídos a este pasaje.
Tercera lectura: Lucas 25,
35-43 (Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino)
El evangelio de
hoy nos conduce al Gólgota donde Jesús es coronado Rey, pero en el trono
de una cruz. Cristo reina con el dominio del perdón y del amor
universal. Jesús es ciertamente Rey, pero su realeza es diferente. "Mi
reino no es de este mundo". Pero es real: "yo te aseguro, hoy estarás
conmigo en el paraíso". De pie, por favor, para cantar el Aleluya.
Oración Universal:
Cristo, Rey del universo, haz realidad nuestra petición
Por la iglesia católica: para
que, como pueblo santo de Dios, aporte a la sociedad los bienes
espirituales que ha recibido de Cristo. Roguemos al señor.
Por los jefes de los estados y
los que ostentan el poder legislativo y ejecutivo en todas las naciones:
para que hagan de nuestro mundo un lugar de paz donde reine el bien
común. Roguemos al señor.
Por aquellos que tienen poder
económico o tecnológico, por los científicos de todo el mundo: para que
siempre pongan al hombre en el centro de sus preocupaciones. Roguemos
al señor.
Por los enfermos, los débiles,
por cuantos sufren bajo el poder del mal: para que se vean liberados por
el influjo del reino de Dios y su justicia. Roguemos al señor.
Por los que celebramos
religiosamente esta fiesta: para que, dominando nuestras pasiones y
egoísmos, no admitamos en nuestra vida otro poder que el de Cristo.
Roguemos al señor.
Exhortación Final
(Tomado de B.
Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 602)
Hoy te
alabamos, Padre del cielo, porque en la resurrección
de tu Hijo,
Cristo Jesús, lo constituiste Rey y Señor universal
de todo lo
creado con un poder y un reino eterno que no cesarán.
Gracias
también, porque, a su vez, Cristo ha hecho de nosotros,
los
bautizados en Él, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.
Haz, Señor,
que venga tu reino al mundo de los hombres,
y danos la
fuerza de tu Espíritu para mantener irrevocable
nuestra
entrega personal a la construcción de tu reinado
en nuestro
mundo: tu reino de verdad y de vida,
tu reino de
santidad y gracia, de justicia, de amor y de paz.
Así merecemos
alanzar de ti el reino eterno con Cristo.
Amén.