Monición de Entrada
Continuamos los domingos del tiempo ordinarios
para conocer más a Cristo y darle nuestra mejor respuesta. Él nos
pide que pongamos todo nuestro esfuerzo en escucharle y responder a
su invitación con un amor profundo. Pónganse de pie, por favor, para
que iniciemos la Eucaristía de hoy, mientras recibimos a los
ministros cantando con
alegría.
Primera lectura:
Génesis 18, 1-10a (Teofanía de Mambré: Señor, no pases de largo)
El Señor
visita la casa de Abrahám. Dios premió la hospitalidad del patriarca con
la promesa de un hijo. Así nos paga Dios cualquier gesto bueno de
nuestra parte. Escuchen este interesante relato del libro del Génesis.
Segunda lectura: Colosenses
1, 24-28 (Dios reveló el misterio escondido desde siglos)
El sufrimiento es un signo de la cruz de
Cristo. San Pablo, en su carta a los Colosenses, se alegra de sus penas
y sufrimientos porque así "completa en su carne lo que falta a la pasión
del Señor". A través del dolor, el apóstol se identificó con Cristo. Su
esperanza era la gloria prometida. Presten mucha atención a san Pablo.
Tercera lectura: Lucas 10,
38-42 (Marta y María reciben a Jesús)
Cristo se
hospeda en la casa de Marta y María. María representa el discípulo
verdadero porque no quiere nada excepto a Cristo. Sólo una cosa es
necesaria. ¿Cuáles son tus preocupaciones principales? ¿Qué lugar ocupa
Cristo en tu vida? Estas preguntas serán contestadas en el evangelio. De
pie, por favor. Entonemos el Aleluya.
Oración Universal:
Por
nuestro Santo Padre el Papa, los obispos, sacerdotes y diáconos, para
que primero procuren las cosas del Señor y las enseñen así a los fieles,
Roguemos al Señor.
Por
los gobernantes, para que comprendan que el mundo no se puede conducir
sin Dios y busquen la asistencia cristiana en las tareas que el Pueblo
les ha confiado, Roguemos al Señor.
Por
los que anuncian la paz y la justicia al mundo entero, para que nunca se
desanimen en esta lucha, Roguemos al Señor.
Por
las mujeres, para que sigan el ejemplo de María en la oración y de Marta
en el servicio al prójimo, Roguemos al Señor.
Por
cada uno de nosotros y por nuestras intenciones (una pausa), para que
respondamos con generosidad a la llamada de Jesus Cristo, Roguemos al
Señor.
Exhortación Final
(Tomado de B.
Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 548)
Te
bendecimos, Señor Jesús, porque en tu vida supiste
unir
la contemplación y la acción en equilibrio exacto,
dándonos ejemplo de oración y comunicación con Dios,
así
como de entrega incondicional a la liberación de los hombres.
Enséñanos, Señor, a dedicar tiempo, silencio y atención
para
escuchar y asimilar tu palabra, como María en Betania,
buscando cada día y ante todo el reino de Dios y su justicia.
Ayúdanos a salir victoriosos en este empeño y concédenos, Señor,
la
diligencia solícita y la servicialidad acogedora de María,
lo
mismo respecto de ti, de evangelio y de tu palabra de vida
que de
nuestros hermanos, los hombres más necesitados.
Amén.