-1ra
lect.:
Is 9,1-6
-Sal
96
-2da
lect.: Tit 2,11-14
-Evangelio:
Lc 2,1-14
Monición de entrada
¡Feliz Navidad, hermanos y hermanas!
Estamos reunidos en el Señor en esta Noche Buena. Las
tinieblas afuera pueden simbolizar la vida sin Cristo.
Pero nuestra Iglesia, ahora brillante y festiva, nos
recuerda que Cristo ES LA LUZ y está con nosotros. Que
esta noche de gracia traiga la Paz y la Alegría a todos
los pueblos del mundo, especialmente al nuestro.
Recibamos a los ministros de esta gran liturgia
entonando con alegría el canto de entrada.
Primera
lectura: Is 9, 1-3. 5-6 (Un hijo se nos ha dado)
El profeta Isaías nos viene a hablar
sobre los tiempos de tinieblas, de miedo y de opresión.
Pero vino un gran cambio por el nacimiento de un niño,
que como luz en la noche iluminó como ninguna otra luz.
Esta luz es Cristo, el Príncipe de Paz, nuestro
Redentor. Escuchemos con atención, hermanos.
Segunda
lectura: Tito 2, 11-14 (Apareció la gracia de Dios para
todos los seres humanos)
Cristo se encarnó en el mundo para
ser el mediador entre Dios y los hombres. El gran
Apóstol Pablo nos exhorta a cooperar con las gracias del
Señor hasta el retorno del gran Dios y Señor nuestro.
Prestemos atención a este mensaje.
Tercera
lectura: Lc 2, 1-14 (Hoy les ha nacido el Redentor)
Esta tercera lectura es una narración
maravillosa, por su sencillez. La grandeza del Imperio
Romano termina en un pesebre. Los ángeles anuncian la
Buena Nueva a los pastores, los pobres. Cristo, el Hijo
de María, es la gloria del Padre. Nos ponemos de pie,
pero antes de escuchar esta Buena Nueva, alabamos al
Señor con el Aleluya.
Oración
Universal:
1.
Por la Iglesia Universal y nuestra Iglesia local,
para que sea luz del mundo y signo del amor de Cristo.
Roguemos al Señor.
2.
Por los obispos, sacerdotes, diáconos,
religiosas, religiosos y los líderes de las comunidades:
para que ellos anuncien la Buena Nueva con el ejemplo de
sus vidas. Roguemos al Señor.
3.
Por los que gobiernan las naciones, de manera
particular, los nuestros: para que ellos se esfuercen en
traer a su pueblo el mensaje de justicia y de paz.
Roguemos al Señor.
4.
Por los que sufren enfermedad, hambre y abandono:
para que sean socorridos y encuentren consuelo en el
Misterio del Nacimiento de Cristo. Roguemos al Señor.
5.
Por las familias de nuestras comunidades: para
que aprendan a recibir a Cristo, acogiéndolo en los
pobres. Roguemos al Señor.
Exhortación Final
(Tomado de
B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo,
España, 1993, p. 428)
Alegres te
bendecimos padre porque hoy es Navidad,
día del
nacimiento de Cristo. Él es Dios-con-nosotros,
Él es tu
oferta de salvación para todos los hombres.
Loco por
nosotros, quieres ganarte nuestro amor esquivo;
por eso
aparece Jesús como un bebé para que lo comamos a besos.
Haz, Señor,
que la revelación de este misterio asombroso
de la
encarnación de dios, como Niño que es regalo de amor
y signo de
tu ternura y de tu vida ofrecida al hombre,
encienda
nuestro frío corazón en amor a ti y los hermanos.
Así
conseguiremos que sea Navidad en nuestro bajo mundo,
y
realizaremos tu programa de paz, amor y fraternidad.