Monición
de entrada
En el Evangelio de hoy hay
dos partes bien diferenciadas: 1ra un resumen de la predicación
inaugural de Jesús en Galilea. 2da narración de las cuatro primeras
vocaciones de discípulos por parte de Jesús. Pescadores todos, que
inmediata e incondicionalmente dejan todo, familia y redes para
responder a la invitación de Jesús. A cada uno de nosotros Dios nos
llama, una y otra vez, a la conversión, al arrepentimiento, y nos invita
a vivir más completamente con Cristo. Abrámonos al amor de Dios y
pidámosle que tengamos la fortaleza y el valor de cambiar lo que debe
cambiarse en nuestra vida. De pie por favor, para recibir a los
ministros de la Eucaristía.
Primera
lectura: Jonás 3, 1-5.10 (Los ninivitas se convirtieron de su mala vida)
La narración legendaria de
la primera lectura tomada del libro del profeta Jonás, nos enseña dos
cosas importantes: revela la naturaleza universal de la misericordia de
Dios y demuestra los efectos de la verdadera conversión. Jonás se nos
presenta hoy como un prototipo de Cristo en su predicación del Reino.
Escuchemos.
Segunda
lectura: 1 Cor 7, 29-31 (La escena de este mundo se termina)
San Pablo mientras nos
aconseja sobre la virginidad y el matrimonio, nos recuerda que hemos
sido llamados a una nueva manera de vivir y a una nueva jerarquía de
valores. Mientras vivamos en este mundo imperfecto debemos tratar de
vivir totalmente para Dios.
Tercera
lectura: Mc 1, 14-20 (Conviértanse y crean el Evangelio)
Jesús empieza el anuncio de
la Buena Nueva afirmando que el Reino de Dios está cerca. Nuestra
respuesta debe ser convertirnos y creer en el evangelio. La llamada de
los discípulos ilustra claramente lo que quiere decir arrepentirse y
creer: significa estar vinculados a Jesús. Como anuncio de este
Evangelio, cantemos jubilosamente el Aleluya. De pie por, favor.
Oración universal
1.
Por Iglesia Universal: para que siempre predique la Buena Nueva a
todo el mundo, pero especialmente a los más pobres y abandonados.
Roguemos al Señor.
2.
Por los misioneros: para que generosamente partan de sus patrias
hacia los lugares donde Dios los llama. Roguemos al Señor.
3.
Por los difuntos especialmente nuestros familiares y los de
nuestra parroquia: para que pronto vean el rostro del Señor. Roguemos al
Señor.
4.
Por nuestros jóvenes, para que sepan responder con generosidad al
amor misericordioso de Dios que los llama a la vida religiosa y
sacerdotal. Roguemos al Señor.
5.
Por cada uno de nosotros: para que nunca dudemos de la
misericordia y el amor de Dios. Roguemos al Señor.
Exhortación final
(Tomado
de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p.
313)
Bendito seas, Señor Jesús, porque hoy nos invitas
a
optar contigo por la espléndida aventura del reino de Dios,
Éste
es el camino más rápido y directo para la plenitud
como
personas y para una fecunda mayoría de edad cristiana.
Haz
que tu amor desbordante y el momento decisivo que vivimos
nos
motiven para crecer más y más como personas y cristianos.
Conviértenos, Señor, a los valores perennes de tu reino:
verdad
y vida, santidad y gracia, justicia, amor y paz,
Y
concédenos el espíritu joven del Evangelio para amar más,
para
empezar la vida cada mañana, para hacer efectiva la plegaria
incombustible del padrenuestro: Venga a nosotros tu reino.
Amén.