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Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

Tiempo Ordinario Ciclo B

II Domingo

Autor: Domingo Vásquez Morales           Fuente: http://www.scalando.com

-1ra lect.: I Sam 3, 3b-10.19     -Sal 39     -2da lect.: ICor 6, 13c-15a.17-2     -Evangelio: Jn 1, 35-42

Monición de entrada

La respuesta vocacional a Dios que nos llama personalmente por nuestro nombre propio centra la primera lectura de hoy con el sencillo relato de la llamada del profeta Samuel, así como el Evangelio  que, a su vez refiere la vocación de los primeros discípulos de Jesús de Nazaret.  Dios nos habla de varias maneras.  El Bautismo nos capacita para escuchar la llamada de Cristo y en respuesta a esta llamada dar testimonio de El.  Nuestra actitud deber ser como la de Samuel: “Habla, Señor; tu siervo escucha”.  Escuchemos cuidadosamente la palabra de Dios que viene a nosotros en esta celebración eucarística y respondamos generosamente.  De pie, por favor, para recibir a los ministros de esta celebración, mientras cantamos:

Primera lectura: I Sam 3,3b-10.19 (Habla, Señor, que tu siervo escucha

La primera lectura nos presenta la vocación del joven Samuel, el último juez de Israel.  Samuel oye la llamada de  Dios y responde así: “Aquí estoy”.  Como profeta que es Samuel aprende a escuchar y a atesorar la palabra de Dios.  Nosotros también tenemos el privilegio de oír la Palabra de Dios.  Abramos nuestros corazones a esa Palabra.

Segunda lectura: I cor 6, 13c-15a.17-20 (Miembros de Cristo y templos del Espíritu)

San Pablo escribiéndole a los corintios viene a recordarnos que nosotros somos miembros del Cuerpo de Cristo y templos del Espíritu Santo.  Debemos respetar nuestro cuerpo porque éste, al igual que el de Cristo, resucitará y será glorificado.

Tercera lectura: Jn 1, 35-42 (Vieron donde vivía y se quedaron con Jes´su aquel día)

La narración evangélica de hoy se abre con el testimonio que Juan el Bautista da sobre Jesús delante de dos sus discípulos, Andrés y Juan.  Ellos escuchan y responden; buscan y siguen; dan testimonio de haber encontrado ya, personalmente, a alguien y al fin escogen quedarse con Jesús a quien su maestro llama “Cordero de Dios”.  Como bienvenida a Cristo en el Evangelio, entonemos el Aleluya que significa Alaben a Yavé”.

Oración universal

1.    Por los líderes de las Iglesias: para que den testimonio por medio de su propia vida de que Cristo está vivo. Roguemos al Señor.

2.    Por los pueblos ricos: para que compartan y sean solidarios con los que tienen menos. Roguemos al Señor.

3.    Por nuestra juventud: para que sepan responder con generosidad a la llamada de Cristo y lo sigan. Roguemos al Señor.

4.    Por nosotros reunidos en el Señor: para que sepamos escucharlo, especialmente cuando nos habla por medio de nuestros semejantes. Roguemos al Señor.

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 310)

Te damos gracias, Dios Padre, porque, como a los apóstoles,

Cristo no ha llamado por nuestro nombre a su fiel seguimiento.

Por el bautismo tú nos has hecho miembros del cuerpo de Cristo

Y templo vivo del Espíritu Santo para alabanza de tu gloria.

Es vocación hermosa nuestra vocación cristiana. ¡Gracias, Señor!

Pero es también vocación totalizante: en cuerpo y alma.

 

Guíanos, Señor, mediante el Espíritu de tu verdad,

Para que entendamos qué  es ser discípulo auténtico de Jesús.

Y haznos fuertes para testimoniar los valores del espíritu

En el mundo que nos rodea, ahíto de cuerpo y ayuno de alma.

Así demostraremos que te pertenecemos para siempre.

 

Amén


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Preguntas y comentarios al autor: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

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