Monición
de entrada
Son
varias las ideas que enriquecen este día dentro del tiempo litúrgico
navideño en que celebramos el misterio de la Encarnación del Hijo de
Dios: Octava de Navidad, circuncisión y nombre de Jesús, maternidad
divina de María, jornada mundial de la paz y comienzo del año civil. La
liturgia nos presenta hoy a la Madre de Dios e esta fiesta que desde el
siglo quinto fue la primera fiesta mariana de la Iglesia. Por su “SI” a
la voluntad de Dios, María dio a la luz a la fuente de la gracia. Por
lo tanto ella es Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Ella es símbolo
de la comunidad cristiana, en donde los creyentes, encontramos a
Cristo. Expresemos nuestra fe cantando.
Primera lectura: Num 6,
22-27 (Fórmula de bendición sobre el pueblo israelita)
La
presencia de Dios en el Antiguo Testamento fue asociada con su Nombre
invocada en Bendición. Estamos bendecidos con la presencia de Cristo en
nosotros. Escuchemos la bendición de Aarón que se nos presenta en la
esta lectura.
Segunda lectura: Gál 4, 4-7
(Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer)
El
regalo relato de la Navidad no es simplemente algo sentimental. Dios
Padre envió a su Hijo para que podamos ser Hijos de Dios. Cristo nació
de María para liberarnos y salvarnos. Escuchemos esta corta lectura en
donde San Pablo habla de la Virgen María.
Tercera lectura: Lc 2,
16-21 (A los ocho días le pusieron por nombre Jesús)
En
el siguiente texto evangélico vemos cómo María guardaba en su corazón
todas las cosas del nacimiento de su Hijo. La Solemnidad de la
Maternidad de María, fijada el día primero de enero, está destinada a
celebrar la parte que tuvo María en el misterio de la salvación y a
exaltar la singular dignidad de que goza la Madre Santa, por la cual
merecimos recibir al Autor de la vida. Nos ponemos de pie para cantar
el Aleluya antes de escuchar la proclamación del Evangelio.
Oración universal
1.
Por la Santa Iglesia de Dios: para que al celebrar las fiestas de
Navidad, todos sus fieles renazcan a una vida de justicia, de libertad,
de amor y de paz. Roguemos al Señor.
2.
Por todas las naciones del mundo: para que en este nuevo año
reine la paz y la justicia. Roguemos al Señor.
3.
Por los hijos y los padres: para que aprendan a escucharse los
unos a los otros. Roguemos al Señor.
4.
Por todos los que en otros años celebraban con nosotros estas
santas fiestas y han partido de este mundo: para que en el Reino eterno
contemplen el rostro de Cristo. Roguemos al Señor.
5.
Por todos nosotros aquí reunidos: para que seamos fieles a Cristo
y a nuestro compromiso cristiano durante este nuevo año. Roguemos al
Señor.
Exhortación Final
(Tomado de B.
Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 241)
Señor Dios
nuestro, en la desierta soledad de tu presencia
habíamos
preguntado por ti, y tu respuesta está a la vista.
En Cristo
Jesús, palabra eterna de Dios e lenguaje humano
Respuesta
válida también para una segunda pregunta que tenemos:
¿Qué es
hombre? ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi destino?
Dentro del río
caudaloso de la historia humana
mi vida no es
más que una gota, un brevísimo episodio.
Pero tú,
Señor, da valor eterno a mi vida, porque desde siempre
pensaste en
mí, destinándome a ser hijo tuyo en Cristo Jesús.
Por eso mi
corazón estará inquieto hasta que descanse en ti.
¡Gracias,
Señor! Manténme abierto a tu presencia y a tu amor.
Amén.