Monición
de entrada
En
esta fiesta de hoy, celebramos la manifestación de Jesús. Es la fiesta
de la luz que nos ilumina y de regalos porque hemos recibido el don más
precioso: Jesucristo mismo. En esta celebración, unidos a todos los
hombres, caminemos como un solo pueblo hacia el reconocimiento de Jesús
como el Salvador. Expresemos nuestra alegría cantando con ánimo…
Primera lectura: Is 60, 1-6
(La gloria del Señor amanece sobre ti)
Isaías proclama con gran exaltación la Buena Nueva a las gentes que
andaban en la oscuridad. Una luz brilla; la gloria de Dios aparece.
Cristo es esta estrella radiante de la mañana que nos guía en la vida.
Él vino al mundo para que lleguemos hasta él. Escuchemos esta primera
lectura.
Segunda lectura: Ef 3,
2-3a.5-6 (También los gentiles son coherederos)
San
Pablo, en la carta a los efesios, nos habla de la gracia que Dios nos ha
dado. Por nuestro bautismo somos coherederos y copartícipes de la
promesa de Dios. Nosotros sentimos alegría ya que en Cristo somos un
pueblo de reyes, pueblo sacerdotal, una asamblea santa.
Tercera lectura: Mt 2, 1-12
(Venimos de Oriente para adora al Rey)
El
siguiente relato es muy conocido por todos nosotros. Los magos buscan
con plena sinceridad a Cristo para ofrecerle sus riquezas, su fe, su
amor y ofrecerse a sí mismos. Estamos invitados a encontrar a Cristo en
este Evangelio y en la eucaristía. Antes de la proclamación del
Evangelio nos ponemos de pie, para entonar el Aleluya.
Oración universal
1.
Por la Iglesia, nuestra madre: para que
haga resplandecer ante los pueblos la luz del Evangelio.
Roguemos al Señor.
2.
Por todos los niños: para que ellos
gocen hoy y siempre de un sincero amor familiar.
Roguemos al Señor.
3.
Por todos nosotros aquí reunidos: para
que vivamos abiertos a los signos de los tiempos y respondamos con
prontitud a la llamada de Dios y de nuestros hermanos, especialmente los
más pobres. Roguemos al Señor.
4.
Por nuestro país (se dice el nombre) y todos sus habitantes:
para que hoy llegue la luz de Cristo a cada hogar. Roguemos al Señor.
5.
Por nuestras comunidades: para que
reciban los dones del Señor. Roguemos al Señor.
Exhortación final
(Tomado
de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p.
244)
Es
justo bendecirte y darte gracias, Dios Padre nuestro,
Entre
otras muchas, por estas cuatro razones fundamentales:
Porque
Cristo, tu Hijo y nuestro hermano, plantó su tienda
En
nuestro campamento humano, haciéndonos presente tu rostro;
Porque
hoy has revelado a Cristo, para luz de los pueblos,
Tu
oferta de salvación universal para todos los hombres;
Porque
al manifestarse Jesús en nuestra carne mortal
Nos
hace partícipes de su inmortalidad bienaventurada;
Y
finalmente porque así has elevado y dignificado tanto
Nuestra naturaleza que nos concedes tu filiación adoptiva.
Por
todo ello y por tantos detalles, ¡gracias, Señor!
Amén.