Monición
de entrada:
Buenas noches (días, tarde) hermanas/os en Cristo: Hoy, tercer domingo
de Cuaresma, es una muy buena ocasión para pensar en nuestra escala de
valores. Las lecturas nos hablan de los diez mandamientos, la sabiduría
de la cruz, el templo con sus sacrificios externos y el nuevo templo de
Cristo resucitado. En él se dará la presencia de Dios entre los seres
humanos y está en medio de nosotros para presentar al Padre nuestra
acción de gracias. Empecemos esta liturgia cantando.
Primera
lectura: Ex 20, 1-17 (La ley fue dada por Moisés)
La
liberación de la esclavitud egipcia y el pacto con Dios en Sinaí, hacen
de Israel el pueblo escogido. En su nuevo estado recibieron ellos una
nueva ley, el Decálogo, que tiene sentido de respuesta, reconocimiento y
acción de gracias por la gran intervención salvífica de Dios. Pongamos
atención.
Segunda
lectura: 1 Cor 1, 22-25 (Predicamos a Cristo crucificado)
Un
tema muy espacial para san Pablo es el misterio de la cruz de Cristo en
su muerte y en su resurrección. Para los cristianos comprometidos la
cruz es fuerza y sabiduría salvadora para el mundo. Escuchemos.
Tercera
lectura: Jn 2, 13-25 (Destruyan este templo y en tres días lo levantaré)
La expulsión de los
traficantes del templo lo hace Jesús para que no conviertan en mercado
la Casa de su Padre, que es Casa de Oración. Esto nos revela a Jesús
como el enviado por Dios para establecer una nueva Alianza y una
religión en espíritu y verdad. Con su resurrección se levantará un
templo nuevo, su Cuerpo resucitado, la Comunidad nueva en que lo más
importante es la fe y la vida interior. Mis hermanos pongan atención a
estas palabras.
Oración universal
1.
Por toda la Iglesia: para que cada día sea un signo más claro de
reconciliación, de servicio fraterno y de culto en espíritu y verdad.
Roguemos al Señor.
2.
Por los que sufren, los enfermos, los presos, y los que no han
podido venir a nuestra celebración: para que participen en la gracia de
esta Eucaristía. Roguemos al Señor.
3.
Por los catecúmenos que se preparan para el bautismo: para que el
Señor haga de ellos piedras vivas y templo espiritual en su honor.
Roguemos al Señor.
4.
Por las naciones del mundo: para que se reine la paz y cesen de
una vez y por toda las guerras y el odio. Roguemos al Señor.
5.
Por los que estamos aquí presentes: para que aprovechemos las
ocasiones que nos ofrece este tiempo: la Eucaristía diaria, las
estaciones cuaresmales, las vigilias, los ayunos y las obras de caridad
fraterna. Roguemos al Señor.
Exhortación final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España,
1993, p. 258)
Gracias, Padre, porque tanto amaste el mundo que nos diste
A tu Hijo para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.
Su pasión y su cruz son escándalo para unos y necedad para otros,
Pero fuerza y sabiduría salvadoras de Dios para los que creemos.
Por medio de Jesús estableciste con tu pueblo una alianza nueva
En l que Él mismo es la religión, el culto y el templo nuevos.
Queremos ser piedras vivas del templo de tu Iglesia,
Transvasando la fe, el culto y la religión a la vida diaria,
Al mundo, a la familia,, al trabajo, a los hermanos todos.
Así podremos adorarte y darte culto como tú quieres:
Con una religión auténtica en espíritu y en verdad. Amén.