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Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

Tiempo de Pascua

Ciclo A

VII Domingo

 4 de mayo de 2008           Autor: Domingo Vásquez Morales           Fuente: http://www.scalando.com

-1ra lect.: Hch 1, 12-14  -Sal. 26   -2da lect.: 1P 3, 15-18      -Evangelio: Jn 14, 15-21

VII (Séptimo) Domingo de Pascua.  Ciclo AMonición de entrada:

Muy buenas (noches, días, tardes): hay quienes dicen que uno de los principales problemas de la sociedad moderna es la pérdida de la espiritualidad y que se ora muy poco.  Al igual que en la vida de Jesús y en las primeras comunidades cristianas, la oración viene a ser para las comunidades de hoy y para cada creyente una virtud indispensable para una vida cristiana eficaz.

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles: 1, 12-14 (Se dedicaban a la oración en común)

San Lucas en su libro de los Hechos de los Apóstoles, nos presenta cómo la joven comunidad cristiana comenzó el camino histórico de la misión entrenándose en la oración comunitaria.

Segunda lectura: Primera Carta de Pedro: 4, 13-16 (Dichos si los ultrajan por el nombre de Cristo)

Alegría en el sufrimiento es la exhortación apostólica de san Pedro, en la lectura que escucharemos a continuación.  La participación en el dolor de Cristo, implica a su vez, la participación en su gloria.  Por eso en el sufrimiento cristiano hay un motivo de alegría.  Si sufrimos con Él, reinaremos con Él.

Tercera lectura: San Juan: 17, 1-11a (Padre, glorifica a tu Hijo)

La proclamación del Evangelio que escucharemos hoy es la oración sacerdotal de Jesús, oración que comprende el capítulo 17 de san Juan.  El Señor pide al Padre ser glorificado; ora por sus discípulos presentes para que sean uno con Él y el Padre; y reza, finalmente, por la comunidad futura de los que creen en Él como enviado del Padre.

Oración Universal

A cada invocación, respondan, por favor: “Señor, haz que nuestra vida glorifique tu Nombre”

  1. Asiste a la Iglesia, a la que encomendaste la misión de proseguir el anuncio del Evangelio, hasta que vuelvas, roguemos al Señor.
  2. Inspira a los que gobiernan las naciones sentimientos de paz y de justicia, tú que estás por encima de todo principado, potestad y dominación, roguemos al Señor.
  3. Consuela a los que sufren en este valle de dolor, para que se sientan confortados con la eficacia de tu fuerza poderosa, roguemos al Señor.
  4. Ilumina los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llamas, y la riqueza de gloria que nos da en herencia, roguemos al Señor.
  5. Al Papa N, vicario de Cristo en la tierra, concédele fortaleza, prudencia y caridad en el servicio a la Iglesia universal, roguemos al Señor.
  6. A nuestros jóvenes, llénalos de sabiduría y fortaleza para que puedan escuchar tu voz, llamándolo a la vida religiosa y sacerdotal, roguemos al Señor.

Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 100)

Hoy nuestra oración, Padre, se une a la oración de Jesús

En la despedida de los suyos, sentado a la mesa de la cena:

Haz que te conozcamos a ti, nuestro único Dios verdadero,

Y a tu envidado Jesucristo, que nos manifestó tu nombre de Padre.

Queremos que fructifiquen en nosotros y en nuestra conducta

Las palabras de vida que Cristo nos comunicó como amigos suyos.

Padre, somos tuyos y no del mundo; te pertenecemos para siempre.

Que nuestra vida glorifique tu nombre ante los demás,

Para que transparentemos un poco la imagen de tu Hijo, Cristo.

Manténnos siempre en oración con Jesús y en diálogo contigo,

Para que vivamos conscientemente nuestra condición filial

Amén.


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Preguntas y comentarios al autor: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

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