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Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

Tiempo de Pascua

Ciclo A

IV Domingo

Autor: Domingo Vásquez Morales           Fuente: http://www.scalando.com

- 1ra lect.: Hch 2, 14a.36-41       -Sal. 115      -2da lect.: 1P 2, 20b-25         -Evangelio: Jn 10, 1-10

Monición de entrada:

Muy buenos (noches, días, tardes): nos encontramos en el cuarto domingo de Pascua y este es el domingo del Buen Pastor.  Cristo se autodefine como Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, para que éstas tengan vida y vida en abundancia.

Hoy la Iglesia celebra una Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones sacerdotales y religiosas, para nosotros es tarea permanente, pero hoy más que nunca, es urgente orar al Buen Pastor por las vocaciones,  por las que hay y para que surjan vocaciones del seno de nuestras familias.  Con el gozo de sabernos acompañados por Jesús, nos ponemos de pie para empezar nuestra celebración.

Primera lectura: Hechos 2,14a 36-41 (Dios constituyó a Jesús, Señor y Mesías)

El apóstol Pedro pregona que Dios constituyó a Jesús: Señor y Mesías.  Reconocer a Jesús, muerto y resucitado, como Señor y Mesías, lleva a la conversión de fe en Él y al bautismo en su nombre. Escuchemos atentos.

Segunda lectura: I Pedro 2, 20b-25 (Han vuelto al pastor y guardián de sus vidas)

En su primera carta, san Pedro nos recuerda que hemos sido salvados por Cristo Jesús “por sus llagas hemos sido curados”.  Pero se vale de la figura del Buen Pastor: “andaban descarriados como ovejas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus ovejas”.  Caminemos tras sus huellas, aunque a veces, sean de sufrimiento y dolor.  Escuchen hermanos.

Tercera lectura: Juan 10, 1-10 (Yo soy la puerta de las ovejas)

“Yo soy la puerta de las ovejas”.  El texto de san Juan que a continuación escucharemos, denuncia a los pastores que no entran por la puerta del aprisco (corral), ladrones y falsos pastores y destaca que el buen pastor conoce y llama por su nombre a sus ovejas y va caminando delante de ellas.  Cristo es la puerta por donde entramos a la salvación y a la vida.  Pongan atención a este bello mensaje de hoy, pero antes entonemos el Aleluya.

Oración universal

A cada invocación, respondan, por favor: “Jesús, Buen Pastor, bendícenos con abundantes vocaciones”

Para que la Iglesia goce de la necesaria libertad en la elección de sus pastores, roguemos al Señor.

Para que el pueblo de Dios tenga los pastores idóneos que necesita, roguemos al Señor.

Para que el Papa N., los obispos, los sacerdotes, diáconos, religiosos y todos los que tienen alguna misión pastoral sigan las huellas de Cristo, Buen Pastor, que está en medio de nosotros como el que sirve, roguemos al Señor.

Para que los gobernantes, especialmente los nuestros, en sus deliberaciones y decisiones, estén siempre atentos a las necesidades de sus pueblos, recogiendo sus justas aspiraciones, roguemos al Señor.

Para que nosotros no nos cansemos nunca de orar por las vocaciones, por las que están y las que vendrán, para que sean puertas que abran el paso a Dios y para que sean buenos pastores para su pueblo, roguemos al Señor.

Para que todos nos sintamos responsables de la solicitud pastoral de la Iglesia, roguemos al Señor.

Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 88)

El Señor es mi pastor, nada me falta:

En verdes praderas me hace recostar;

Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas;

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo

Porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos;

Me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia

Me acompañan todos los días de mi vida,

Y habitaré en la casa del Señor por años sin términos

(Salmo 22)


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Preguntas y comentarios al autor: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

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