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Misioneros Redentoristas
de la Provincia de San Juan
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Tiempo
de Pascua |
Ciclo A |
II Domingo |
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9 de marzo de 2008 Autor:
Domingo Vásquez Morales
Fuente:
http://www.scalando.com |
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-1ra
lect.:
Hch
2, 42-47
-Sal
117, 2-4. 13-15.22-24
- 2da
lect.:
1P
1,3-9
-Evangelio:
Jn 20,19-31 |
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Monición de entrada:
Muy buenos (noches, días, tardes):
La alegría que pregonan
las campanas, los aleluyas que resuenan en el templo son un signo
claro del gran gozo de este bendito día de Pascua. Nosotros somos
bienaventurados, pues hemos alcanzado la vida nueva que Jesús
resucitado nos transmite por su Espíritu. Hoy es el día dedicado a
la Divina Misericordia y este es el don que recibimos de Cristo
resucitado. Señor, aunque no te vemos con los ojos de la carne,
nuestra ardiente profesión de fe es la del Apóstol Tomás ¡Creemos en
ti, Señor nuestro y Dios nuestro! Puestos de pie entonemos con
alegría el canto de entrada.
Primera lectura: Hechos 5, 12-16 (Crecía el número de los creyentes)
Escucharemos a
continuación algunas características de las primeras comunidades
cristianas, estas primitivas comunidades giran en torno a la
enseñanza de los apóstoles, eran constantes en escuchar la enseñanza
de los apóstoles, la vida en común, compartiendo sus bienes. La
fracción de pan, es decir, la Eucaristía que une en oración a la
comunidad. Escuchemos.
Segunda lectura: Apocalipsis 1,9-12.17 (Estaba
muerto y, ya ves, vivo por los siglos)
San Pedro nos
presenta un hermoso himno de alabanza. Cristo ha resucitado y esto
para nosotros significa un nuevo nacimiento y una nueva esperanza en
un mundo mejor, una vida nueva que no puede corromperse ni
mancharse. Pongan mucha atención.
Secuencia
(opcional)
Tercera lectura: Juan 20, 19-31 (A los ocho
días llegó Jesús de nuevo)
El Evangelio de
hoy relata dos apariciones a los discípulos. Estas apariciones se
escribieron para los cristianos de la segunda generación y las
sucesivas generaciones en la historia, o sea, nosotros, para que
creamos que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que,
creyendo, tengamos vida en su nombre. Antes de proclamar la Buena
Nueva de hoy cantemos con entusiasmo el Aleluya.
Oración universal
A cada
invocación, responderemos: “Tu que
vives eternamente, escúchanos, Señor”
1. Para que el Señor Jesús,
Salvador del mundo, haga de su Iglesia el testigo fiel de su
resurrección, roguemos al Señor.
2. Para que los gobernantes
busquen ante todo la justicia y la paz, roguemos al Señor.
3. Para que los que buscan
la fe, sean iluminados por la luz de Cristo resucitado y el testimonio
de los hermanos, roguemos al Señor.
4. Para que Jesús, el Señor,
vencedor de la muerte nos confirme a nosotros en la firmeza de la fe y
en el testimonio de su resurrección, roguemos al Señor.
5. Para
que los jóvenes, sigan las huellas del Redentor, respondiendo a su
llamada, para que haya un aumento en las vocaciones a la vida religiosa
y sacerdotal, roguemos al Señor.
Exhortación
Final
(Tomado de B.
Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 82)
Señor,
Jesús, aunque no te vemos con estos ojos de carne,
nuestra
ardiente profesión de es hoy la del apóstol Tomás,
primeramente
incrédulo y después creyente ejemplar:
¡Creemos en
ti, Señor nuestro y Dios nuestro!
Vamos
buscando razones, pruebas y seguridad absoluta
para creer y
aceptar a Dios en nuestra vida personal y social.
Pero tú nos
dices: ¡Dichosos los que crean si haber visto!
Tú eres,
Señor, la razón de nuestra fe, esperanza y amor.
Ábrenos,
Señor Jesús, a los demás, a sus penas y alegrías,
porque cuando
amamos y compartimos, estamos testimoniando
tu
resurrección en un mundo nuevo de amor y fraternidad.
Amén.
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