Monición de entrada:
Buenos
días (tardes, noches). El domingo pasado, guiados por el profeta
Ezequiel, reflexionábamos sobre la responsabilidad que supone poner en
juego la libertad. Hoy el profeta Isaías vuelve sobre el tema, pero
poniendo el acento en la responsabilidad colectiva. El proyecto amoroso
de Dios se dirige a todos y es para todos. Y para hacerlo posible busca
a personas dispuestas, como diría San Pablo, a pelear por lo verdadero,
noble, justo, puro, amable, laudable. La invitación es a estar atentos
porque llega el Señor para ver cómo anda nuestro trabajo.
Primera Lectura: Isaías 5, 1-7 (La viña del Señor de los ejércitos es
Israel)
El
cántico de la viña es una bella composición poética extraída del libro
del profeta Isaías que alaba el amor y la solicitud de un propietario
por su viña. Hay que prestar mucha atención a esta lectura porque es el
trasfondo literario y teológico del texto evangélico que escucharemos
hoy.
Segunda Lectura: Filipenses 4, 6-9 (Todo lo que es virtud ténganlo en
cuenta y practíquenlo)
Estamos leyendo como segunda lectura la carta de Pablo a los filipenses,
una carta llena de simpatía y afecto. Hay en esta carta una serie de
recomendaciones relacionadas con actitudes que deben ser características
de los cristianos.
Tercera Lectura: Mateo 21, 28-32 (Parábola de los viñadores homicida)
Si
pusiste atención a la primera lectura, pudiste entender qué significa la
viña en el Antiguo Testamento, podrás captar mejor la parábola de Jesús
con todo el eco que tenía para sus oyentes.
Oración universal
A cada
petición contestaremos: “Confiamos en tu Misericordia, Señor”.
Para
que la Iglesia sea siempre fiel a su misión: anunciar el reino de Dios,
procurar que su anuncio llegue a todos. Oremos…
En
todos los tiempos Dios envía mensajeros que anuncien con fuerza el
Evangelio y remuevan las conciencias. Para que escuchemos dócilmente la
voz de los profetas –la voz del mismo Cristo–, y no se endurezca nuestro
corazón. Oremos…
La
constante tentación es de edificar nuestra vida sobre nosotros mismos.
Para que descubramos al que es la piedra angular, fundamento de todo
edificio. Oremos…
Para
que temamos nos sea quitado también a nosotros el reino de Cristo, el
Señor, si no damos fruto a su tiempo. Oremos…
Exhortación Final
(Tomado
de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p.
189)
Te
bendecimos, Padre, porque tu amor nos eligió
como
tu pueblo, como la viña que tú cuidas con ternura;
en
ella el cáliz del vino nuevo de la sangre de Cristo
sella
por tu Espíritu la nueva alianza con tu pueblo, la Iglesia.
Tanto
amaste al hombre que le diste a tu propio Hijo.
Y él
se entregó incondicionalmente en manos de los pecadores,
para
que de su sangre derramada naciera el nuevo pueblo,
como
de la uva prensada nace el vino joven de la fiesta.
Haz,
Señor, que en la viña de tu Iglesia podamos ofrecerte
no los
agrazones de nuestro egoísmo, sino frutos maduros
de la
humanidad, fraternidad, solidaridad, justicia y paz. Amén.