Monición de entrada:
Buenos
días, tardes, noches. La invitación del Señor
a disfrutar de la oportunidad de gozar de su reino nos la reafirma hoy.
Miremos dónde estamos y decidamos a dónde queremos ir; la decisión es de
cada un y la Iglesia te ofrece los instrumentos para que seas parte de
ese reino. El Señor te ama y te invita a la conversión, no lo dejes
para después, puede ser tarde. Escuchemos las lecturas de hoy que te
ayudarán a tomar o a reafirmar la mejor decisión de tu vida. De pie
para recibir al celebrante con el cántico de entrada.
Primera lectura: I Re 3, 5.7-12 (Salomón pide a Dios Sabiduría)
Hoy el Señor te enfrenta a un
reto. Tienes una encomienda que realizar y puedes intentarlo solo o
reconocer la necesidad de acudir por ayuda. Decides que es más
importante: tus logros personales o el cumplimiento de la tarea,
pensando en el bienestar de los demás. Te invito a que escuches con
atención la lectura y consideres si harías como Salomón.
Segunda lectura: Rom 8, 28-30 (Dios nos predestinó a ser imagen de su
Hijo)
En esta lectura san Pablo nos
dice que Dios cumple siempre su promesa. Todos hemos sido llamados,
pero unos responden de una manera y otros de otra ¿Cómo has respondido
tu a ese llamado? ¿Dónde está Cristo en esa respuesta tuya? Pon tu oído
y tu corazón en el mensaje de san Pablo para que reafirmes tu amor al
Señor
Mateo:
13, 44-52 (Parábolas del tesoro, de la perla y de la red)
San Mateo nos trae nuevamente
otra parábola sobre el reino de los cielos. Si verdaderamente crees y
amas al Señor no tendrás reparo en desprenderte de lo que sea necesario
para tener y gozar de ese reino que te ofrece Cristo. El mensaje es un
aliciente para los que viven conforme a las enseñanzas del Evangelio y
una invitación a la conversión para los que están de espalda al Señor.
Oraciones universarl:
“Venga a
nosotros tu Reino, Señor”
-
Por la Iglesia, su jerarquía para que, siembre la
semilla del Evangelio en terreno fértil, que dé frutos en abundancia.
Roguemos al Señor…
-
Que los gobernantes de las grandes naciones decidan
ayudar a las naciones más pobres, sin esperar nada a cambio.
Roguemos al Señor…
-
Por los enfermos, los pobres, los marginados, los
reambulantes, para que ellos también encuentren un Felipe que les
explique el Evangelio. Roguemos al Señor…
-
Por el núcleo familiar, para que la Palabra de Dios
sea parte esencial en la formación de los hijos y guías en la conducta
de los padres. Roguemos al Señor…
-
Por nuestros jóvenes, para que en el torbellino
tecnológico de hoy haya siempre un oasis de paz en el conocimiento de
las Escrituras. Roguemos al Señor…
-
por una aumento de vocaciones en la vida religiosa
y sacerdotal. Roguemos al Señor…
Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La
Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 159)
Llenos del gozo que el Espíritu infunde en nuestro corazón,
te
bendecimos, Señor Jesús, por descubrirnos en tu Evangelio,
en tu
persona, en toda tu vida y en tu amor hacia nosotros,
el
tesoro escondido y la perla fina del reino de Dios,
por
el que vale la pena arriesgarlo todo sabia y generosamente.
Bendito seas también porque nos hablaste del reino
con
parábolas y signos de liberación que unen el anuncio
del
reino de Dios con la salvación y la felicidad del hombre.
Haz,
Señor, que la buena nueva del tesoro de tu reino
transforme nuestras vidas pequeñas a la medida de tu proyecto,
y
alcanzaremos de tu amor todo lo demás por añadidura.
Amén.