Monición de entrada:
Buenos días, tardes,
noches.
Nos reunimos porque tenemos fe en el Proyecto de Dios, que ha sido
anunciado y realizado por Cristo Jesús, con su palabra y sus acciones.
Celebramos la presencia del Espíritu de Dios que sale a encontrarnos en
medio de nuestra comunidad, que nos guía y acompaña en el camino del
amor y la justicia. Por tal razón, nos sentimos alegres y celebramos la
Eucaristía como comunidad de fe.
Primera lectura: 1 Re 19, 9ª.11-13a (Elías se encuentra con Dios en el
monte Horeb)
¿Dónde encontrar a Dios?
La escena de Elías en el Horeb, nos viene a recordar que la presencia de
Dios en la historia es habitualmente discreta, suave, casi
imperceptible. Dios no es una fuerza impetuosa que se imponga al ser
humano, es un susuro, una voz que es necesario distinguir y acoger en
silencio.
Segunda lectura: Rom 9,1-5 (Quisiera ser proscritos por el bien de mis
hermanos)
San Pablo era un buen
judío, que amaba mucho a su pueblo. En la lectura que escucharemos a
continuación, de la carta a los romanos, Pablo nos muestra su tristeza,
pena y dolor, porque el pueblo ha tomado un camino equivocado. El
apóstol manifiesta su deseo de que algún día puedan llegar a descubrir
el Evangelio.
Tercera lectura: Mateo 14, 22-23 (Mándame ir hacia ti caminando sobre el
agua)
La Buena Noticia de hoy
es continuación del domingo pasado, según Mateo, los discípulos parece
que se quedan solos, conduciendo una barca, sacudida por las olas
contrarias. Pero no es así. Aquí se cumple la promesa de Jesús: “Yo
estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).
Jesús camina sobre el agua, está con los suyos dándoles ánimo, sigue a
su lado, para que puedan comprender con qué seguridad pueden fiarse de
la valentía que les comunica.
Oración universal
A cada petición contestaremos: “Señor, ven caminar a nuestro lado”
Por
la Iglesia, que en los días del Concilio volvió a las fuentes, como
Elías al Sinaí; para que prosiga con ánimo el camino emprendido.
Roguemos al Señor…
Por
el pueblo judío –por él nos vino Cristo Jesús.; para que llegue a
reconocer en Jesús de Nazaret al Hijo de Dios Salvador. Roguemos al
Señor…
Por
los que tienen miedo, los que vacilan su fe; por nosotros mismos; para
que recobremos la confianza en Jesús, Señor de la Iglesia, que camina
sobre oleaje. Roguemos al Señor…
Por
nosotros y nuestra comunidad; para que celebremos con gran fervor este
año dedicado a la Eucaristía. Roguemos al Señor…
Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La
Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 165)
Señor
Dios, Padre nuestro que nos aceptas como somos,
confesamos ante ti que múltiples temores y angustias nos invaden
al
sentir en la noche la fuerza del viento y el empuje del mar:
miedo
y desconfianza de nosotros mismos, miedo de la gente,
miedo
de la vida, miedo de la muerte, miedo de nuestro destino,
miedo
a decidirnos, miedo a equivocarnos, miedo a todo.
Entonces oímos la voz cálida de Cristo que nos alienta:
Ánimo,
yo estoy con ustedes, no tengan miedo, no duden.
Gracias, Señor. Danos tu mano para seguir la aventura de la fe,
avanzando más allá de nuestras mezquinas seguridades,
sin
más punto de apoyo que una absoluta confianza en ti.
Amén