Monición de entrada:
Buenas
noches, días, tardes:
Ya
desde el Antiguo Testamento, Dios había escogido a su pueblo y lo había
levantado sobre alas de Águila. Presten atención a la segunda lectura
de hoy. Jesucristo en el Evangelio escoge a doce y los envía por el
mundo entero a proclamar el reinado de Dios. Los envía con un poder
gratuito y que ellos han de ejercer gratuitamente. En la segunda
lectura de este décimo primer domingo del tiempo ordinario, san Pablo da
la gran prueba de amor que Dios nos ha dado cuando éramos pecadores.
Primera lectura: Éxodo 19, 2-6ª: “Serán para mí un reino de sacerdotes,
nación santa”
Escucharemos un texto del libro del Éxodo, nos trae la alianza entre
Yavé e Israel. En la alianza Dios aparece como el superior y el Pueblo
como el siervo. La alianza consiste en hacer de ese pueblo “propiedad
escogida” de Dios entre todos los pueblos. De aquí surge un pueblo
“consagrado”, lo que quiere decir separado y dedicado para Dios.
Segunda lectura: Romanos 5, 6-11: “Reconciliados con Dios por la muerte
de su Hijo”
En
esta ocasión San Pablo les escribe a los romanos. El Apóstol insiste en
algo que para él se ha convertido en una obsesión: la gratuidad de la
fe. La certeza del hecho salvador de Cristo da validez a la fe para
gloriarnos en Dios, gracias a Jesucristo, Señor de todos y nos abre
caminos nuevos.
Tercera lectura: San Mateo 9, 36-10, 8-: Llamó a sus doce discípulos y
los envío”
Escucharemos un texto del Evangelio según San Mateo, que es considerado
por algunos estudiosos de la Biblia como un manual del misionero.
Veremos a Jesús convocando a un puñado de hombres para constituirlos
heraldos o portavoces del reino que él anuncia. Llamó a los doce y les
dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y curar las
enfermedades y dolencias. La respuesta nuestra tiene que ser esta:
“desde” Dios y “para” Dios.
Para Universal:
A cada
invocación respondemos, por favor: “Señor, que seamos dóciles a tu
voz”.
-
Por la iglesia, enviada por Cristo al mundo con autoridad para
convocar, para expulsar el espíritu del mal y curar toda enfermedad y
dolencia, roguemos al Señor…
-
Por la multitud incontable de los desamparados, desatendidos, víctimas
de nuestra sociedad egoísta, roguemos al Señor…
-
Por los gobernantes, responsables de proteger al débil contra el
fuerte, roguemos al Señor…
-
Por nosotros, aquí reunidos, que hemos escuchado “gratis han recibido,
denlo gratis”, roguemos al Señor…
-
Por todos aquellos que se dedican a la formación de los adolescentes y
jóvenes, para que vivan vocacionalmente su misión y puedan
transmitirles los verdaderos valores humanos y cristianos y puedan
vivir su vida en clave de llamada y de entrega generosa, roguemos
al Señor…
Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La
Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 141)
Te bendecimos, Padre, Dios
de los apóstoles y profeta,
por Jesucristo, tu primer
enviado en misión de paz y amor,
para anunciar a los pobres
la buena nueva de liberación,
para curar a los enfermos y
cosechar la mies abundante.
Cristo Jesús delegó su
misión a los suyos, a nosotros;
Desde entonces evangelizar
es la dicha y misión de la Iglesia.
Jesús nos quiere
disponibles, con la libertad de la pobreza,
Para compartir con los
demás lo que tú mismo nos regalas.
Libéranos, Señor, de tanto
bagaje y peso inútil
Que nos instalan y
entorpecen para el anuncio del reino de Dios,
Para que no perdamos el
ritmo andante de la misión.
Amén.