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Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

Tercer domingo de julio

Solemnidad del Santísimo Redentor

Fiesta titular de los Misioneros Redentoristas

Lecturas y oraciones

Oración colecta

Oh Dios, que constituiste Redentor del mundo a tu Unigénito, y por él vencida la muerte nos restituiste misericordiosamente a la vida, concédenos que, al celebrar esos tus beneficios, nos adhiramos a ti con amor constante y seamos enriquecidos con la abundante redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo...

Primera lectura: (Isaías 55,3-5)

Lectura del profeta Isaías:

Escúchenme atentos. Presten oídos y vengan a mí; escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes alianza perpetua, la promesa que aseguré a David: a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones. Así, tú ahora vas a llamar a una nación que no conocías; un pueblo que no te conocía correrá por verte. Esto será solamente por el Señor, tu Dios, por el Santo de Israel que te honra. Busquen al Señor, ahora que lo pueden encontrar, invóquenlo ahora que está cerca.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: (Isaías 12)

R/. En Cristo hay redención abundante.

 El Señor es mi Dios y salvador, confiaré y no temeré,

 porque mi fuerza y mi poder es el Señor, Él fue mi salvación.  R/. En Cristo...

 Sacarán agua con gozo de las fuentes de la salvación,

 Y dirán en aquel día: Den gracias al Señor, invoquen su nombre;

  cuenten a los pueblos sus hazañas,

 proclamen que su nombre es excelso.  R/. En Cristo...

  Canten al Señor, que hizo maravillas; anúncienlas a toda la tierra.

  Griten jubilosos, habitantes de Sión:

  ¡Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel!  R/. En Cristo...

Segunda lectura: (Romanos 5, 12-19)

Un solo hombre hizo entrar el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte. Después la muerte se propagó a todos los hombres, ya que todos pecaban.  No había Ley todavía, pero el pecado ya estaba en el mundo. Mientras no había

Ley, nadie podía ser tenido por rebelde, pero no obstante el pecado estaba en el mundo.  Por eso, desde Adán hasta Moisés, la muerte tuvo poder, incluso sobre aquellos que no desobedecían abiertamente como en el caso de Adán. Pero otro Adán superior a éste había de venir.

Así fue la caída, pero el don de Dios no tiene comparación. Todos mueren por la falta de uno solo, pero la gracia de Dios se multiplica más todavía cuando este don gratuito pasa de un solo hombre, Jesucristo, a toda una muchedumbre.  No hay

comparación entre lo que pasó con este pecador único y el don de Dios en la hora presente. La condenación procedía de una sentencia individual, pero ahora son rehabilitados una multitud de pecadores.  Y si bien reinó la muerte por culpa de uno y debido a uno solo, con mucha mayor razón la vida reinará gracias a uno solo, Jesucristo, en todos aquellos que aprovechan el derroche de la gracia y el don de la verdadera rectitud.

Es verdad que una sola transgresión acarreó sentencia de muerte para todos, pero del mismo modo la rehabilitación merecida por uno solo procuró perdón y vida a todos.  Y así como la desobediencia de uno solo hizo pecadores a muchos, así también por la obediencia de uno solo una multitud accede a la verdadera rectitud.

Palabra de Dios.

Aleluya

Aleluya, aleluya. Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años. Lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Aleluya, aleluya.

Evangelio: (Juan 3, 13-18. 21)

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de Él. El que cree en Él, no será condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. En cambio, el que realiza la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, te suplicamos, los dones que de los bienes que nos has dado te ofrecemos, y que lo que nos concedes para nuestra devoción temporal, se nos torne premio de redención eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Prefacio propio

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.  A quien en la antigua Alianza prometiste como Redentor, y en la plenitud de los tiempos lo ungiste y enviaste para que restaurara la humanidad caída. Él, manifestándose como hombre pleno, se entregó hasta la muerte y resucitando ofreció a todos los pueblos tu salvación.    Por él conseguimos una redención copiosa para el perdón de los pecados; por él tenemos la verdad, la luz, la vida; por él hemos sido sellados con el Espíritu Santo prometido, que nos hace hijos; por él brilla para nosotros la esperanza de la liberación plena y la gloria reservada a tus hijos. Por eso te alabamos nosotros con todos los coros celestiales, cantando con gozosa aclamación: Santo, Santo, Santo es el Señor...

Oración después de la comunión "Oración después de la comunión"

Alimentados con la Palabra y con la Eucaristía, don sagrado de nuestra salvación, te suplicamos, Señor, que si por la redención de tu Hijo nos has hecho esperar lo que creemos, nos concedas llegar a nuestra meta gozosamente esperanzados. Por Jesucristo nuestro Señor...

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