Oración colecta
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Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ruega por nosotros |
Tú
eres nuestro consuelo y esperanza. |
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Dios Padre misericordioso,
tu Hijo Jesucristo nos ha dado por Madre siempre pronta a
socorrernos a la Virgen María, cuya imagen insigne veneramos; te
rogamos que –
implorando sin cesar su ayuda maternal
–
merezcamos experimentar perpetuamente los frutos de la redención.
Por el mismo Jesucristo nuestro Señor, quien contigo vive y reina
en unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los
siglos. Amén.
Primera lectura: (Isaías 7,10-14)
Salmo responsorial: (Salmo 70,1-5. 12)
R./
En mi aflicción, ven en mi ayuda, Señor.
A ti, Señor, me acojo: No
quede yo derrotado para siempre;
Tú, que eres justo,
líbrame y ponme a salvo,
inclina tu oído y
sálvame. R/. En mi aflicción...
Sé tú mi roca
de refugio, el alcázar donde me salve.
porque mi peña
y mi alcázar eres tú, Señor. R/. En mi aflicción...
Dios
mío, líbrame de la mano perversa, porque tú, Dios mío, fuiste mi
esperanza
y mi confianza, Señor,
desde mi juventud. R/. En mi aflicción...
Dios mío, no te
quedes a distancia;
Dios mío, ven aprisa a
socorrerme. R/. En mi aflicción...
Aleluya
Aleluya, aleluya. Estaba María
junto a la cruz de Jesús. Y dijo Jesús al discípulo: He ahí a tu
Madre. Aleluya.
Evangelio:
(Juan 19, 25-27)
Lectura del santo
evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban María su madre, la
hermana de la madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, al
ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dice a su madre: -
Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: - Ahí tienes a tu
madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Que por tu misericordia, Señor,
y por la intercesión de la bienaventurada Virgen María nos sirvan estas
ofrendas para construir la paz y alcanzar la felicidad. Por
Jesucristo...
Prefacio (II de Santa María
Virgen)
- El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
- Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado
hacia el Señor.
- Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo
y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias, Señor, y proclamar tus
maravillas en la perfección de tus santos. Y al conmemorar a la
bienaventurada Virgen María, exaltar especialmente tu generosidad
inspirándonos en su mismo cántico de alabanza. En verdad hiciste obras
grandes a favor de todos los pueblos, y has mantenido tu misericordia de
generación en generación, cuando, al mirar la humillación de tu esclava,
por ella nos diste al autor de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor
nuestro. Por Él, los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente,
gozosos en tu presencia. Permítenos unirnos a sus voces cantando tu
alabanza. Santo, santo, santo...
Oración después de la comunión
Que la intercesión poderosa de
la Madre de tu Hijo nos ayude siempre; para que, socorridos en todo
peligro, seamos reconciliados contigo, Padre de bondad, y con toda la
humanidad y la creación entera. Por Jesucristo...