EL HIJO DEL
REY
El hijo del
rey estaba cansado de pasear por sus hermosos jardines
comiendo sabrosas manzanas, nadar en sus grandes lagos
artificiales y jugar con una enorme cantidad de
animalitos traídos de distintas partes del mundo.
Su cuarto
estaba lleno de regalos que le hacían los súbditos de su
padre. Algunos, de oro y piedras preciosa, otros, de
porcelana o de marfil. Eran tan valiosos, que no le
permitían jugar con ellos por miedo a que los
estropeara.
Por eso, un
día en que dejaron una puerta abierta y sin vigilar por
unos instantes, salió a la calle. Se encontró con algo
nunca visto. El esplendor que había en su palacio nada
tenía que ver con las calles de tierra y piedra en las
que se amontonaban miles de personas apenas cubiertas
con algún pedazo de tela vieja, rota y sucia.
Sintió un
poco de miedo, pero empezó a caminar entre la gente que
le fue arrancando, de a poco, la ropa que traía puesta
hasta dejarlo con lo mínimo e indispensable para
cubrirse. Caminó durante horas, hasta que se encontró
con un grupo de chicos que corrían sin parar y llenaban
la calle de risas y de cantos.
Se mezcló
entre ellos, aprendió sus juegos, y comenzó a disfrutar
como nunca.
Todo estuvo
bien, hasta que sintió una mano poderosa que lo
sujetaba. Era el guardia del palacio encargado de
cuidarlo.
-
¡Me
quiero quedar acá!- protestó, pero el guardia lo condujo
de regreso; sin fuerza, pero con firmeza.
-
¡Quiero
quedarme con esos chicos!- seguía gritando y comenzó a
llorar. El guardia detuvo su paso y lo miró.
-
Hoy-
comenzó a hablar el guardia pensando cada palabra-
descubriste un mundo nuevo, pero, por ahora no es tu
mundo. No te olvides de lo que viste y, el día de
mañana, cuando seas rey, quizás puedas derribar las
murallas que rodean tu palacio y unir dos mundos.
El hijo del
rey quedó sorprendido, y algo cambió para siempre dentro
de él.
PARA PENSAR
-
¿Qué opinas
de la reacción del hijo del rey, cuando lo fueron a
buscar?
-
¿Y las
palabras del guardia del palacio?
-
¿Te
imaginas un final distinto para este cuento? ¿Cuál?
-
Este
cuento habla de salir a la calle, de abrir los ojos a la
realidad, de no vivir encerrado en el egoísmo del propio
mundo; ¿cómo lo puedes aplicar a tu vida aunque no seas
hijo de un rey ni de un empresario poderoso?