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Misioneros Redentoristas
de la Provincia de San Juan |
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XXXIII Semana del Tiempo Ordinario -
Ciclo B
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Domingo,
19
de noviembre de 2006 |
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Santoral
Lecturas de la
liturgia
- Primera
Lectura: Daniel 12, 1-3
"Entonces se salvará tu pueblo"
En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe,
protector de tu pueblo. Será un tiempo de angustia
como no hubo otro desde que existen las naciones.
Cuando llegue ese momento, todos los hijos de tu
pueblo que estén escritos en el libro se salvarán. Y
muchos de los que duermen en el polvo de la tierra
despertarán: unos para la vida eterna, otros para la
vergüenza, para el castigo eterno . Los sabios
brillarán como el esplendor del firmamento; y los que
guiaron a muchos por el buen camino, resplandecerán
como las estrellas por toda la eternidad.
- Salmo
Responsorial: 15
"Enséñanos, Señor, el camino de la vida."
Señor, tú eres mi alegría y mi herencia, mi destino
está en tus manos. Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha jamás fracasaré.
Enséñanos, Señor, el camino de la vida.
Por eso se me alegra el corazón, hacen fiesta mis
entrañas, y todo mi ser descansa tranquilo; porque no
me abandonarás en el abismo, ni dejarás a tu fiel
experimentar la corrupción.
Enséñanos, Señor, el camino de la vida.
Me enseñarás la senda de la vida, me llenarás de
alegría en tu presencia, de felicidad eterna a tu
derecha.
Enséñanos, Señor, el camino de la vida.
- Segunda
Lectura: Hebreos 10, 11-14.18
"Con una sola ofrenda Cristo hizo perfectos para
siempre a los que ha santificado"
Hermanos: Cualquier otro sacerdote se presenta cada
día para celebrar el culto y ofrecer continuamente los
mismos sacrificios que nunca pueden quitar los
pecados.
Cristo, por el contrario, no ofreció más que un
sacrificio por el pecado y se sentó para siempre a la
derecha de Dios. Únicamente espera que Dios ponga a
sus enemigos como estrado de sus pies. Con ésta única
ofrenda ha hecho perfectos de una vez para siempre a
quienes han sido consagrados a Dios.
Ahora bien, cuando los pecados han sido perdonados, ya
no hay necesidad de ofrenda por el pecado.
- Evangelio:
Marcos 13, 24-32
"Congregará a sus elegidos desde los cuatro puntos
cardinales"
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Pasado el sufrimiento de aquellos días, el sol se
oscurecerá y la luna no dará resplandor; las estrellas
caerán del cielo y las fuerzas celestiales se
tambalearán.
Entonces verán venir al Hijo del hombre entre nubes
con gran poder y gloria; él enviará entonces a los
ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus
elegidos, desde el extremo de la tierra al extremo del
cielo.
Fíjense en el ejemplo de la higuera: cuando sus ramas
se ponen tiernas y brotan las hojas, saben que el
verano está cerca. Pues lo mismo ustedes, cuando vean
que suceden estas cosas, sepan que el Hijo del hombre
ya está cerca, a la puerta.
Les aseguro que no pasará esta generación sin que todo
esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras no pasarán. En cuanto al día aquel y a la
hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo ni el
Hijo, sino sólo el Padre».
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