www.scalando.com

Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

Reflexiones para el Tiempo de Adviento

Oración con la Corona de Adviento

                Autor: ©Domingo Vásquez Morales                                                    Fuente: www.scalando.com

Primera Semana


Recordamos al virtud de la Fe.

La Anunciación
La Virgen María, como el pueblo judío, esperaba la venida del Salvador, rezaba, leía, meditaba y guardaba las Sagradas Escrituras en su corazón.

Nosotros nos preparamos para dar nuestro "Si" unidos a María en la Anunciación.


Segunda Semana

Recordamos la virtud de la Caridad

La Visitación

María fue presurosa a servir a su prima Isabel ya que el ángel le avisó que de ella nacería un niño: Juan Bautista. No temió la distancia y las dificultades. Respondió con un amor que se hace servicio y que une corazones.

Es tiempo de ir a servir a los que mas nos necesitan, en especial los pobres, los enfermos... los ancianos


Tercera Semana

Esperanza

A Belén

La Virgen vuelve a viajar, lejos de su familia y amistades, obedece el mandato del emperador... En Belén ella y San José no encuentran sino rechazo. Todo parece salir muy mal... Por menos algunos matrimonios se han divorciado. Pero ellos no pierden la esperanza.

No hay Navidad sin sufrimiento, sin la prueba y la superación de los egoísmos. La esperanza cristiana lo vence todo. No es resignación negativa. Hace todo lo posible para hacer de las situaciones difíciles lo mejor. No pierde de vista a Dios que se hace presente en el corazón humilde y fiel.


Cuarta Semana
Todos hacen la señal de la cruz.
Humildad y gloria

El Nacimiento de Jesús

Líder: Lectura del Evangelio según San Lucas (2:6-7)
"Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron
los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito,
le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento."
-"Palabra de Dios"

Meditación:

La Virgen y San José, con su fe, esperanza y caridad salen victoriosos en la prueba. No hay rechazo, ni frío, ni oscuridad ni incomodidad que les pueda separar del amor de Cristo que nace. Ellos son los benditos de Dios que le reciben. Dios no encuentra lugar mejor que aquel pesebre, porque allí estaba el amor inmaculado que lo recibe.

Nos unimos a La Virgen y San José con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que Jesús nazca en nuestro corazón.

Hagamos de nuestro corazón el Pesebre donde nazca el niño Jesús.


Regresar

Preguntas y comentarios al autor: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

CopyRight © Misioners Redentoristas 2006