Primera Semana
Recordamos al virtud de la Fe.
La Anunciación
La Virgen María, como el pueblo judío, esperaba la venida del Salvador,
rezaba, leía, meditaba y guardaba las Sagradas Escrituras en su corazón.
Nosotros nos
preparamos para dar nuestro "Si" unidos a María en
la Anunciación.
Segunda Semana
Recordamos la virtud de la Caridad
La Visitación
María fue presurosa
a servir a su prima Isabel ya que el ángel le avisó que de ella nacería un
niño: Juan Bautista. No temió la distancia y las dificultades. Respondió con
un amor que se hace servicio y que une corazones.
Es tiempo de ir a
servir a los que mas nos necesitan, en especial los pobres, los enfermos...
los ancianos
Esperanza
A Belén
La Virgen vuelve a
viajar, lejos de su familia y amistades, obedece el mandato del emperador...
En Belén ella y San José no encuentran sino rechazo. Todo parece salir muy
mal... Por menos algunos matrimonios se han divorciado. Pero ellos no pierden
la esperanza.
No hay Navidad sin
sufrimiento, sin la prueba y la superación de los egoísmos. La esperanza
cristiana lo vence todo. No es resignación negativa. Hace todo lo posible
para hacer de las situaciones difíciles lo mejor. No pierde de vista a Dios
que se hace presente en el corazón humilde y fiel.
Cuarta Semana
Todos hacen la señal de la cruz.
Humildad y gloria
El Nacimiento de Jesús
Líder:
Lectura del Evangelio según San Lucas (2:6-7)
"Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron
los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito,
le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en
el alojamiento."
-"Palabra de Dios"
Meditación:
La Virgen y San
José, con su fe, esperanza y caridad salen victoriosos en la prueba. No hay
rechazo, ni frío, ni oscuridad ni incomodidad que les pueda separar del amor
de Cristo que nace. Ellos son los benditos de Dios que le reciben. Dios no
encuentra lugar mejor que aquel pesebre, porque allí estaba el amor inmaculado
que lo recibe.
Nos unimos a La
Virgen y San José con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que
Jesús nazca en nuestro corazón.
Hagamos de nuestro corazón el Pesebre donde nazca el niño Jesús.