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Historia de la Congregación del Santísimo Redentor

Segunda Parte  

 

EL DESARROLLO DE UNA ESPIRITUALIDAD

ESPECÍFICAMENTE REDENTORISTA

 

Influencia de Falcoia (1663-1743)

San Alfonso

Ruega por nosotros, para que surjan las vocaciones que necesitan la Iglesia y el mundo de hoy

Nuestra Historia

La Congregación del Santísimo Redentor fue la respuesta que san Alfonso dio a Jesús ante la llamada de los pobres. En 1730, Alfonso se encontraba agotado a causa del duro trabajo de las misiones. Los médicos le ordenaron tomar un período de descanso y que fuera allí donde pudiera respirar el aire puro de la montaña. Con algunos de sus compañeros se fue a Scala, en la costa amalfitana del sur de Nápoles. Allá, en la montaña, se encontraba el santuario de Santa Maria de los Montes, un lugar perfecto para descansar, un lugar perfecto para la contemplación, cerca de la Madre de Dios: alturas montañosas, belleza y, abajo, el mar.

El año de 1729 fue muy importante en la vida de Alfonso. Durante ese año conoció al célebre predicador napolitano Padre Tomás Falcoia que se convertiría en su director espiritual. Falcoia entró en lugar del Padre Tomás Pagano, del Oratorio, y hasta 1743, en que falleció, ocupó ese lugar en la vida de Alfonso.

Pagano (1670-1755) había sido director espiritual de Alfonso desde cuando este tenía tan solo 11 años y le orientó la fase de la adolescencia.

El Padre Tomás Falcoia era un hombre notable. También él, cuando era joven, a los 23 años, tuvo la felicidad de encontrar un excelente director espiritual en la persona del famoso Padre Antonio Torres (¿-1713). Fue uno de los más buscados como director espiritual en Nápoles, en aquella época.

 

El primer trabajo apostólico lo realizó en Roma el joven Padre Falcoia.  Allí se conoció con el Padre Mateo Ripa, fundador del Oratorio de Nápoles y también del Colegio Chino. A través de esta amistad, se hizo miembro de este grupo religioso. Rápidamente fue ganando prestigio y pasando a ocupar los puestos de mayor responsabilidad: desde maestro de novicios y superior local hasta Superior General del Instituto.

 

Siendo organizador nato, inició asociaciones destinadas a la vida espiritual de los sacerdotes. Esto aconteció en 1719, en la región de Scala, donde había predicado misiones con el Padre Ripa. Un año más tarde hizo nacer un grupo de sacerdotes orientado al apostolado urbano.

 

En 1730, la Santa Sede, reconociendo sus talentos, lo escogió para obispo de Castellamare, una diócesis en los alrededores de Nápoles. Allí, organizó un seminario, además de Academias de Sagrada Escritura y de Teología Dogmática (como instrumento para mejorar la deficiente formación del clero). Creó además una institución para socorrer a los huérfanos y a la infancia que vivía abandonada en las calles de la ciudad.

 

 A esta altura de la vida, se le ofreció la transferencia a otra diócesis, mucho mayor y más provista de recursos financieros. Rehusó tal Oferta. Vio que debía permanecer cerca de las obras que había iniciado a favor de los sacerdotes y de atención a la pobres y a los huérfanos.

 

Su temperamento parece haber sido típicamente colérico. Poseía gran energía y dinamismo, estando, por tanto, inclinando a ímpetus de irascibilidad. Como tipo dominador y posesivo, no toleraba intromisiones ni oposiciones. En 1734, por ejemplo, suspendió del uso de órdenes, con una sola plumada, todo su cabildo, esto es, a todos los canónigos de su catedral. 

 

El disentendimiento de Falcoia con la hermana María Celeste Crostarosa y el modo áspero de obrar que mantuvo para con esta monja “visionaria-vidente” de Scala, manifiestan signos evidentes de un temperamento vengativo. Su mentalidad totalitaria nos hace comprender las fricciones que tuvo con las monjas de Scala y con los primeros seguidores de Alfonso. Esta misma actitud aparece, de manera más sutil, en el estilo de dirección espiritual, como en la manera de encarar la vida interior.

 

La tesis central de la espiritualidad de Falcoia puede resumirse en dos frases: Imitar las virtudes de Nuestro Señor Jesucristo e imponerse un reglamento de vida, con el que uno se obliga a la práctica diaria de ciertos actos de piedad.

 

¿Qué quiere decir, exactamente, al hablar de imitación?

 

Parece que Falcoia quiere significar una configuración, tan fiel como sea posible, en todos los aspectos de la vida interior y exterior de cada uno con la vida y virtudes de Cristo, que es el molde de todo. Existen trazos desde el punto de vista en su insistencia sobre la práctica de las virtudes del mes.

 

 Cristo, como Falcoia lo concebía, era: Cristo, el Salvador, esto es, Cristo en la función específica de Único que nos libera del pecado y también Único que es  el Ejemplo de todas las virtudes. La devoción a la Pasión de Cristo era muy cara a su corazón. Ahí estaba la esencia de su método de oración: concentrarse en la Pasión de Cristo.

 

Su pensamiento sobre la naturaleza de un Instituto religioso, se resumía en un esquema de estructura familiar, con el superior desempeñando el papel de padre y de madre.  A éste se debía obedecer siempre en todo, de manera exacta e irrestricta. Basado en esta estructura familiar, Cristo y María debían presidir todo como maestros y modelos.

 

Estas eran algunas de las directivas principales que Falcoia anhelaba transmitir a Alfonso y al nuevo Instituto, la CSsR.  No todos estos elementos  se armonizaban  con los que la Hermana María Celeste Crostarosa defendía como pertenecientes al núcleo central del Instituto. Las discordias y los altercados vendrían inevitablemente, como veremos.

 

A pesar de estas observaciones respecto de Monseñor Tomás Falcoia, no nos gustaría que el lector se formase una imagen negativa de él, como si sólo miráramos los defectos.

 

Era líder entre los líderes y hombre de Dios entre los hombres de Dios. El mismo hecho a que nos referimos antes, la renuncia que hizo de una promoción lucrativa, demuestra su autenticidad. Además, es muy probable que Alfonso, joven e inexperto, tuviera mayores dificultades sin su auxilio. Habría tardado mucho más en organizar y dar solidez al instituto naciente, sin el conocimiento administrativo de monseñor Tomás Falcoia  más vivido y experimentado.

 

Aquí pues el visitante encontrar más sobre Tomás Falcoia

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Fecha de la última actualización: 30/09/2005 01:15:53 a.m.

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