SAN DIEGO (AP) -- La tercera fue la vencida para Japón.
Después de sufrir un par de derrotas frente a Corea del
Sur en la primera y segunda ronda, Japón derrotó el sábado
por 6-0 a su rival asiático y se clasificó a la final del
Clásico Mundial de Béisbol.
Japón disputará el título el lunes con Cuba, verdugo de
República Dominicana en la otra semifinal.
Los japoneses son el único equipo que le ganó a Cuba en
los Juegos Olímpicos del 2004, un triunfo por 6-3 en el
que el pitcher Daisuke Matsuzaka lanzó ocho entradas en
blanco.
Matsuzaka, una de las estrellas del cuerpo monticular
japonés, sería el encargado de abrir el duelo titular.
Corea del Sur llegó a la semifinal como el último
invicto del torneo, con una defensa impecable que no
cometió un sólo error en las dos primeras rondas y el
mejor pitcheo del campeonato, con efectividad de 1.33.
Los coreanos derrotaron 3-2 a Japón en la primera ronda
en Tokio y 2-1 en la segunda en Anaheim, California.
Pero perdieron el invicto en el peor momento e
implosionaron en la séptima entrada, cuando cuatro
lanzadores permitieron cinco anotaciones, incluyendo un
jonrón de dos carreras de Kosuke Fukudome.
Nobuhiko Matsunaka abrió con un doble frente al pitcher
Byung Doo Jun, quien fue reemplazado por Byung Hyun Kim,
mejor recordado por permitir tres cuadrangulares en dos
partidos a los Yanquis de Nueva York en la Serie Mundial
del 2001, cuando pitcheaba por los Diamondbacks de
Arizona.
Nuevamente, la nube negra se posó sobre Kim.
El derecho abanicó a Hitoshi Tamura para un comienzo
prometedor, pero el desastre volvió a perseguirlo, ya que
el bateador emergente Fukudome sacudió un vuelacerca para
abrir el marcador. Kim golpeó al siguiente bateador,
Michihiro Ogasawara, e hizo un lanzamiento salvaje que lo
llevó a segunda.
Ogasawara cruzó el plato con un doble de Tomoya
Satozaki que envió a Kim a las duchas. Shinya Miyomoto
remolcó a Satozaki con un sencillo frente al relevista Min
Han Son, y Miyamoto llegó a home en una línea al jardín
izquierdo de Ichiro Suzuki.
Hitoshi Tamura sumó otra raya por Japón con un jonrón
solitario en la octava, justo antes de que el partido
fuera detenido 45 minutos por lluvia.
Al ser reanudado, Japón controló la ofensiva coreana,
que cerró el encuentro con apenas cuatro incogibles.