Por Georgina Rivera
La
Semana de las Vocaciones Sacerdotales
Redentoristas,
tendrá lugar en nuestra ciudad de Guayama, del 9 al 15 de marzo
y está dedicada a San Clemente Hofbauer, un Santo Redentorista
cuya fiesta celebramos el domingo, 15 de marzo.
San Clemente nació en Tasswitz (Moravia), en 1751 y fue el
noveno de los doce hijos de un carnicero. A los siete años, y en
plena guerra, su padre murió. Desde ese momento debió construir
su vida casi solo. Bueno, solo, no; después del entierro, su
madre lo llevó delante de un crucifijo y le dijo: “Mira, hijo,
en adelante éste será tu padre. Guárdate de afligirle con un
pecado.” San Clemente fue el primer sacerdote redentorista
nacido fuera de Italia.
Una anécdota ejemplifica su humildad y empeño. Una vez entró en
una taberna de Varsovia, para pedir limosna para los huérfanos.
Un jugador, al verle, lo insultó y le escupió en la cara. El
sacerdote sacó el pañuelo, y secándose le dijo tranquilamente:
“Caballero, eso fue para mí; ¿ahora puedes darme alguna cosa
para los huérfanos del Niño Jesús?” Aquel hombre se sintió
vencido y se hizo amigo de quien así le respondió.
Luego de muchos contratiempos por su pobreza y el atraso en su
educación llegó a los 34 años al sacerdocio. Fue a Roma y allá
supo que había una comunidad religiosa recién fundada y
sumamente fervorosa: los Misioneros
Redentoristas.
Pidió ser admitido allí, y el mismo fundador, San
Alfonso Ma. de
Ligorio, lo recibió muy gozoso. Más tarde a San Clemente lo
llamarán “El segundo Fundador de los
Redentoristas”,
porque fue él quien extendió la Congregación por el norte de
Europa. También lo llamaron el “San Pablo” de los
redentoristas.
El padre Clemente fue enviado por sus superiores a Varsovia, la
capital de Polonia, y allí empezó a conseguir éxitos admirables.
El templo que le asignaron con capacidad de mil personas se
llenaba cinco veces por día. Su prédica conmovedora y sencilla
atrajo a las masas que incluyó hasta los no creyentes. Cada día
se predicaba allí cinco veces: tres en polaco y dos en alemán. Y
diariamente se celebraban tres misas solemnes con orquesta.
Muchos miles de alemanes inmigrantes en Varsovia llevaban tiempo
sin tener quién les celebrara y les predicara en Alemán, y hasta
asistían a centros protestantes. Con su presencia entre ellos
Clemente atrajo a muchos fieles y fue la causa de muchísimas
conversiones.
Aunque eran tiempos en que los herejes jansenistas andaban
diciendo a todos que nadie debía comulgar más de una vez por
año, San Clemente logró que en su templo las comuniones llegaran
a 104,000 en un solo año. Napoleón mandó suprimir la Comunidad
Redentorista. Clemente fue llevado con sus compañeros
redentoristas a
la cárcel, sacándolo la policía de su propio templo, mientras
estaba confesando. Pero en la cárcel era tanto el gentío que
llegaba a pedir consejos y a oír hablar de Dios, que la policía
tuvo que excarcelarlo. Finalmente, fue expulsado del país. San
Clemente volvió a su patria Austria, en un viaje de muchos días
a pie. Al llegar a la capital, Viena, lo recibieron con cuatro
días de cárcel, pero luego lo liberaron.
Allí trabajó incansablemente los últimos 12 años de su vida.
Clemente durante toda su vida de predicador tuvo una cualidad
muy especial: hablar con mucha sencillez, como para que lo
entendiera la persona más sencilla. Y esta sencillez agradaba
también a los muy instruidos. Así que el grupo más numeroso,
entre sus oyentes, después del pueblo humilde, era el de los
universitarios, artistas y profesores. La gente le atraía no
sólo que les hablará con tanta claridad, sino el hecho de que
cuando volvían a sus casas se sentían llenos y transformados.
Sus sermones no los dejaban en paz con sus pecados ni les
permitían quedarse paralizados en su ascenso hacia la santidad.
Su confesionario llegó a ser una fuente de influencia tan
poderosa en muchísimos penitentes, que fue llamado “El Apóstol
de Viena”. Horas y horas pasaba en su confesionario absolviendo
e impartiendo dirección espiritual. Y hasta personas que
ocupaban altos puestos llegaban a ser dirigidos por él. El
quince de marzo de 1820, nuestro santo entregó su alma a Dios.
En
la década de los 30 del siglo pasado, los Misioneros
Redentoristas
llegaron a Guayama. Han pasado, por lo menos tres generaciones
que han sido evangelizados y asistidos por ellos. Ahora nos toca
examinarnos profundamente, ¿por qué las vocaciones sacerdotales
son tan escasas? En la actualidad, solamente un hijo de Guayama
es Misionero Redentorista. Iniciado por la campaña de esta
semana pediremos continuamente al Dueño de la Cosecha que nos
envíe muchos y santos sacerdotes y hermanos a esta congregación.
No solamente que nos envíe vocaciones, sino que también podamos
motivar a nuestros hijos, nietos, sobrinos y hermanos a seguir a
Jesucristo y ser su presencia y seguir comunicando la abundante
redención en medio de los más pobres y necesitados.
Los
redentoristas se
encuentran en un medio de un proceso vigoroso de buscar una
respuesta creativa a la generación postmoderna y de la urgente
necesidad de responder a las inquietudes, confusiones y
criterios de la gente que caracterizan esta época. No obstante
todas las adaptaciones que sean necesarias para los
redentoristas
siempre será la primera prioridad que los pobres reciban las
primeras y mejores atenciones.
Si
cualquier joven entre los 16-24 años de edad está interesado en
tener más información sobre la vocación redentorista puede
llamar al Padre Henry Beauchamp, C.Ss.R. al teléfono: ( 787)
864-4100. También enviando un correo-e:
hbeau@hotmail.com